“Tácticas salinistas…”

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Francisco Garfias 01/05/2014 02:03
“Tácticas salinistas…”

Los insistentes rumores de una inminente remoción del gobernador mexiquense, Eruviel Ávila, trae más nerviosos a los perredistas que a los priistas.

Octavio Martínez Vargas, vicecoordinador de la bancada del amarillo en el Congreso mexiquense, advirtió que su partido no avalara las “tácticas salinistas” (Guanajuato y San Luís Potosí no se olvidan) de la remoción de mandatarios estatales, a voluntad del Presidente.

“El combate al crimen ha fallado en todo el país y no es con esa injerencia del gobierno federal en el estado como se va a resolver. Remover al gobernador, mientras a otros como al de Michoacán se protege, no ayuda al estado ni a la lucha contra el crimen”, aseveró el legislador local.

Lo cierto es que el rumor no es nuevo y que Eruviel parece firme en el cargo.

A las siete de la noche del pasado martes sonó el teléfono del senador Miguel Ángel Chico, representante del PRI en la mesa de negociaciones de la reforma político-electoral. Era su colega del PAN, Juan Carlos Romero Hicks, para informarle que los azules regresarían a la mesa hasta las diez de la noche.

No dio más explicaciones. Chico entendió perfectamente.

Empezaba el debate entre Madero y Cordero, aspirantes del PAN a la jefatura nacional de ese partido. Algunos de ellos forman parte de los equipos de campaña.

Querían asistir, o simplemente ver el evento.

Pospusieron la negociación a pesar de que no le quedaban ni 48 horas al periodo ordinario de sesiones en el Congreso.

Romero Hicks volvió a marcar una hora después. Le informó a Chico que no regresarían a la hora convenida, sino hasta el día siguiente. “Nos vemos mañana a la una”, se despidió el panista, sin mayores explicaciones.

Las cosas no andaban bien. Simplemente no había acuerdo. Semanas de discusiones no alcanzaron para llegar al consenso.

Lo negociado en la mesa —avalado por los representantes azules— había sido rechazado por el pleno de los senadores panistas.

Casi simultáneamente, el perredista Alejandro Encinas, integrante de la citada mesa de negociación, salió a declarar que no había condiciones para lograr un acuerdo sobre las leyes secundarias que sustentan la reforma político-electoral.

Era la confesión de un fracaso. Los senadores se habían propuesto aprobar todas las leyes secundarias político-electorales antes del cierre del periodo ordinario.

No lo lograron. El periodo ya terminó.

Sólo en una hubo consenso: la Ley de Sanciones Electorales.

Pero ni en la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales, que sustituye al Cofipe, ni en la Ley de Partidos Políticos había acuerdos.

La polarización en el PAN gravitaba negativamente en la vida parlamentaria.

No quedaba de otra que irse a los periodos extraordinarios. Uno en la primera quincena de mayo para la Reforma Electoral (el tiempo apremia).

Dos más en junio, después de la elección en el PAN. Uno para la Reforma de Telecomunicaciones y otro para la energética.

El anuncio-compromiso lo hicieron, en rueda de prensa, los vapuleados (por los diputados) Gamboa, Preciado y Barbosa.

Buscamos al senador Chico para conocer detalles de las negociaciones. El priista dijo que el desacuerdo mayor persiste alrededor de las facultades de atracción de elecciones locales que el PAN quiere para el INE.

Los azules argumentan que para avanzar hacia una vida más democrática es imprescindible, para gobernadores y caciques locales, dejen de meter mano en los procesos electorales. Una forma de impedirlo es que el árbitro electoral atraiga una elección cuestionada.

Los priistas se oponen totalmente. Los perredistas parcialmente. “Quieren federalizar las elecciones locales”, se quejó Alejandro Encinas. El priista Chico lo confirmó: “Nosotros no queremos un INE tan centralizado, ni que se atropelle la soberanía de los estados”, dijo.

Otro punto de divergencia es el del financiamiento privado. El PAN propone que 20% de los recursos que se utilicen en una campaña puedan ser aportados por particulares.

El PRI quiere bajarle a 10% y el PRD de plano no quiere recursos privados en las elecciones.

Más desacuerdos: la “mesa única” en elecciones locales y federales —actualmente van separadas— y las candidaturas comunes.

El fracaso —así lo calificó Miguel Barbosa— trajo una virulenta reacción de Jesús Zambrano, presidente nacional del PRD.

“El Poder Legislativo y los procesos electorales no pueden estar sujetos al capricho o a las contradicciones internas de un partido, como es la disputa que hoy tiene el PAN por su dirección nacional.

“Pero tampoco a los intereses del PRI y el gobierno de que queden las cosas como están y que los órganos electorales locales sigan bajo el control de los gobernadores”.

Silvano Aureoles estaba junto a él. Le echó la bolita del rezago al Senado. “Aquí, en la Cámara de Diputados, el rezago es casi nulo…”, presumía, muy orondo.

Vaya lío en el que se metió el gobernador de Veracruz, Javier Duarte, al comprometerse a cubrir los gastos provocados en vehículos particulares, por la atípica granizada que azotó en Xalapa, el pasado domingo.

Sí, Alberto Silva escribió en Twitter, el mismo día del fenómeno:

“El Gobierno del Estado anuncia la restitución, sin costo, de los daños de vehículos de Xalapa, acontecidos con motivo de la granizada del día de hoy”.

Sacaron cuentas. Muy caro. Imposible.

Fue necesario otro mensaje de Silva en Twitter para aclarar que el apoyo del gobierno a los vehículos dañados se circunscribía a medallones y parabrisas.

Y luego el propio Duarte escribió en las redes sociales: “A todos los dueños de vehículos que sus parabrisas y medallones se vieron afectados por la granizada, favor de comunicarse al 01 800 716 3410 y 11….”.

Al final se dará el apoyo, pero no más de dos mil pesos.

Ya se aprobó la famosa Ley de Movilidad. La diputada local del PAN, Laura Ballesteros, anda feliz. Era su meta inmediata. No fue fácil. No fue rápido. Hubo que vencer resistencias, pero ya es un ordenamiento que en la ciudad se le dé prioridad al peatón y al uso de la bicicleta, y que se respete el derecho a desplazarse.

La ley propone que el transporte público sea el eje de la movilidad.

La iniciativa, ya lo dijimos, fue impulsada contra viento y marea por Laura Ballesteros. La enriquecieron expertos, académicos y las distintas fuerzas parlamentarias de la Asamblea Legislativa.

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