El Chapo y Robin Hood

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Francisco Garfias 01/03/2014 04:35
El Chapo y Robin Hood

Las imágenes de las manifestaciones para pedir la liberación de El Chapo Guzmán eran elocuentes. Miles, vestidos de blanco, marcharon a rostro descubierto por las calles de Culiacán y Guamúchil para abogar por el arrestado capo de la droga, el más buscado en México y Estados Unidos.

Había de todo en esas insólitas marchas realizadas el pasado jueves. Jóvenes, señoras, niños y hasta las famosas tamboras que amenizan fiestas y ferias.

“No queremos otra guerra. Liberen a El Chapo”, se leía en varias pancartas.

Las manifestaciones fueron convocadas a través de volantes impresos en los que se proclamaba a El Chapo como “héroe de Sinaloa”. Pero también en las redes sociales se invitaba a abogar por el narcotraficante.

Todo abierto. Nada clandestino.

Haga de cuenta que los habitantes de Chicago hubiesen salido a las avenidas a pedir que soltaran a Al Capone cuando fue encarcelado, allá, por los años treinta, por evasión de impuestos.

Dice el gobernador de Sinaloa, Malova, que a los manifestantes les pagaron 500 pesos. Les dieron tamales y agua. Parece poco por mostrarse abiertamente como defensores del jefe del cártel de Sinaloa.

Allí hay algo más que acarreados y vacío de autoridad. No lo dude.

El capo tiene un aura de Robin Hood en ciertas capas de la población. No sólo en las más pobres. El periodista estadunidense Malcom Beith, en su libro El último narco. Chapo, recuerda que el delincuente ayudó a los pobres, dio limosnas, hizo obra donde el gobierno estaba ausente.

  • De ese tema hablamos ayer con Eduardo Sánchez, vocero del gobierno federal. El hombre reconoce que allí hay un problema muy grave.

“Hay comunidades en donde estos delincuentes han pretendido suplir, en muchas ocasiones, actividades que hace el Estado. Pero allí está el trabajo de nosotros. Hay comprometidos 30 mil millones de pesos para ir a los polígonos donde hay marginación, pobreza, violencia, caldo de cultivo”, asevera.

El gobierno, por lo demás, promete que va a ir por los bienes de Guzmán Loera, que no habrá borrón y cuenta nueva, que ni los hijos ni sus cómplices ni sus familiares van a disfrutar la riqueza de esos bienes “manchados de sangre”.

Otro compromiso que escuchamos en voz del vocero Sánchez:

“La aprehensión de Guzmán Loera es sólo el principio. A partir de que fue capturado con vida es posible tener una fuente de información. A través de él y de sus cómplices podremos dilucidar muchas incógnitas.

“¿Cómo se escapó de la cárcel? ¿Cómo se mantuvo 13 años evadiendo la justicia? ¿Dónde está su riqueza? ¿Bajo qué circunstancia los pudo mantener en la clandestinidad?”.

Un distinguido sinaloense, Manuel Clouthier, quien no es precisamente muy gobiernista, anda en la misma sintonía. Luego de aplaudir ayer la acción del presidente Peña destacó, en un artículo publicado en El Universal, la necesidad de culminar la tarea.

“Ya sólo falta que vengan por los narcopolíticos y los narcoempresarios que les dan apoyo institucional, ya que Felipe Calderón no se atrevió a hacerlo”, aseveró el otrora diputado.

  • A Eduardo Sánchez lo entrevistamos para el programa Arsenal, que se transmite hoy sábado a las 19 horas por Excélsior Televisión (canal 127 de SKY y Cablevisión).

El portavoz del gobierno nos hizo una crítica descripción de la forma como presentaron, en el sexenio anterior, a un sanguinario narcotraficante, cuyo nombre no pronunció.

“Tenemos —dijo— un delincuente, con una playera de manga corta a la moda. Esposado, sonriendo, burlándose ufano. Frente a él tiene una mesa llena de dinero. Armas por todos lados.

“Lo flanquean dos policías fuertemente armados con un chaleco antibalas, un casco, con un pasamontañas para que no se les vea el rostro. En los ojos se les adivina temor.

“Con esa imagen hicimos grupos de enfoque. Entonces, los ciudadanos la interpretaron de diversas maneras. Una buena parte de los jóvenes vieron en él un héroe. Se estaba burlando, sonriendo.

“El poderoso era él. Los que tenían miedo eran las fuerzas del orden.

“Esa forma de comunicar abonó, de alguna forma, el aura de héroes de estos personajes. Si tú mencionas al delincuente por su apodo, es como darle a un militar su rango. Hemos acabado con eso”, presumió.

No fue necesario que diera el nombre del narco. Seguro estoy que usted ya lo identificó: Édgar Valdez Villarreal, alias La Barbie.

En este sexenio ya metieron fuertemente la pata. Por lo menos tuvieron el valor de reconocerlo. Francisco Galeana Núñez, El Pantera, coordinador regional de Los Caballeros Templarios, fue dado por muerto oficialmente en abril del 2013.

Hasta comunicado hubo.

Pero el jefe templario estaba vivito y coleando... hasta el pasado miércoles. La Policía Federal lo eliminó en un enfrentamiento registrado en el municipio de Arteaga, Michoacán.

El error de abril fue reconocido inmediatamente.

Miguel Ángel Osorio le dio instrucciones a Monte Alejandro Rubido, secretario ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, para que, de inmediato, se hiciera pública esta situación.

La orden está dada para que se haga una investigación y sepamos qué fue lo que pasó en abril del año pasado. ¿Quién es el muertito con el que confundieron a El Pantera? Se espera que a más tardar la semana que entra haya respuestas.

  • Moraleja de la semana (cortesía de Publio Siro, poeta romano): “La absolución del culpable es la condena del juez”.

 

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