¿Qué promueve el Banco Mundial?

Afirma que la reducción del crecimiento de la economía mundial se debe a que ha tenido un pobre dinamismo.

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Foro Internacional Anáhuac 10/07/2014 00:00
¿Qué promueve  el Banco Mundial?

Por Gerardo Trujano Velásquez*

En el documento Global Economic Prospects, presentado en junio pasado, el Banco Mundial (BM) redujo la perspectiva de crecimiento de la economía mundial en 2014, de 3.2% que se calculaba en enero a la nueva previsión de 2.8 por ciento.

Según el documento, la reducción se debe a que la economía mundial ha tenido un pobre dinamismo, debido al duro invierno en EU, el menor crecimiento de China y las tensiones políticas entre Ucrania y Rusia. Pero también destaca que las economías emergentes, que son las que han funcionado como motor económico mundial durante los últimos cinco años, han mostrado un bajo desempeño. De este comentario, por supuesto, no se salva América Latina, ya que incluso le rebaja la perspectiva de crecimiento a un modesto 1.9 por ciento.

En cambio, dice que para 2015 y 2016 se prevé un incremento de 3.4% y 3.5%, respectivamente, que se deberá, principalmente, al mayor dinamismo que se espera en las economías de Estados Unidos y la zona euro.

Como ya es costumbre, el organismo insiste en que los países subdesarrollados aceleren las reformas estructurales, para potenciar la productividad y garantizar los niveles de crecimiento que necesitan. Es decir que, desde el punto de vista del BM, la pelota está en la cancha de las economías emergentes y los países menos desarrollados. Aunque no lo diga, insinúa que el mundo desarrollado está haciendo bien su trabajo.

El BM persiste en la cantaleta que sostiene desde la década de 1980 ante preguntas como: ¿qué debe hacer un país para crecer? ¿Cómo mejorar las condiciones de vida de la población? ¿Cómo disminuir el déficit comercial de un país? En resumen, ¿cómo salir del subdesarrollo? La respuesta siempre es la misma: reformas estructurales.

Lo malo es que esas mágicas reformas estructurales, no son otra cosa que profundizar aún más el modelo neoliberal: privatización, liberalización de los mercados y desregulación. Es decir, una cada vez menor participación y vigilancia del Estado en la actividad económica, que es justo lo que se ha hecho desde hace más de 30 años.

A pesar de ello, parece ser que para el BM nunca será suficiente; sin importar que, gracias a su “receta”, actualmente el mundo atestigüe datos tan dramáticos como los que aparecen en el informe Gobernar para las élites publicado por Oxfam en enero de este año. He aquí algunos de ellos:

“Casi la mitad de la riqueza mundial está en manos de sólo 1% de la población”.

“La mitad más pobre de la población mundial posee la misma riqueza que las 85 personas más ricas del mundo”.

“Siete de cada diez personas viven en países donde la desigualdad económica ha aumentado en los últimos 30 años”.

Dinero y más dinero concentrado en muy pocas manos, en perjuicio de la inmensa mayoría de la población mundial, ésa es la verdadera esencia del mensaje que envía el BM cada vez que recomienda avanzar en las “reformas estructurales”.

Al final, es como dijo el papa Francisco el 13 de junio, en una entrevista concedida al periódico español La Vanguardia: “Creo que estamos en un sistema mundial económico que no es bueno. En el centro de todo sistema económico debe estar el hombre, el hombre y la mujer, y todo lo demás debe estar al servicio de este hombre. Pero nosotros hemos puesto al dinero en el centro, al dios dinero. Hemos caído en un pecado de idolatría, la idolatría del dinero”.

El objetivo declarado del BM es reducir la pobreza en los países menos desarrollados. Sin embargo, su insistencia en las reformas estructurales y los datos del informe de Oxfam muestran que en los últimos 30 años el BM en realidad se ha dedicado a promover la pobreza, no el desarrollo.

 

* Coordinador académico de la Escuela de Relaciones Internacionales de la Universidad Anáhuac México Norte.

forointernacional@anahuac.mx

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