Un futbol francés... ¿no tan francés?

Nunca antes los jugadores fueron tan estigmatizados por la opinión pública debido a su origen étnico y social.

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Foro Internacional Anáhuac 26/06/2014 00:00
Un futbol francés... ¿no tan francés?

Yann Marcadet*

20 de junio de 2010, Knysna, Sudáfrica, durante la pasada Copa del Mundo. Los jugadores franceses se declararon en huelga. Delante de las cámaras del mundo entero, los futbolistas se negaron a bajar de su autobús para entrenar. ¿El motivo? Protestaban en contra de la expulsión de Nicolas Anelka del equipo (un delantero de la selección). Dicho jugador había insultado al director técnico, Raymond Domenech, durante el medio tiempo del partido anterior, perdido contra México.

Esta huelga enojó mucho a la opinión pública francesa. Las editoriales de la prensa nacional criticaron fuertemente a estos “millionarios en shorts” que se atrevían a humillar al equipo nacional por culpa de un “berrinche” de vestidor. El trauma era tal que el asunto se politizó: en la Asamblea Nacional, la ministra de deportes, Roselyne Bachelot, se refirió a ellos como unos “inmaduros” de barrio popular. Rápidamente un consenso se instaló —y permanece aún en Francia—: se trataba de un hecho desafortunado por parte de los “jóvenes de suburbio”, como se llama a los jóvenes de los barrios populares periféricos de origen extranjero.

Lo cierto es que, efectivamente, en la historia del futbol francés, una gran mayoría de los jugadores profesionales proviene de las clases más populares de la población. En Francia, estas clases bajas están compuestas muchas veces por población de origen extranjero. Así, las estrellas del futbol francés son frecuentemente hijos de inmigrantes. Es el caso, por ejemplo, en diferentes épocas, de Raymond Kopa, de origen polaco; de Michel Platini, descendiente de italianos; y, por supuesto, de Zinédine Zidane, un marsellés de padres argelinos.    

Pero nunca antes los jugadores fueron tan estigmatizados por la opinión pública por su origen étnico y social. Como si los jugadores actuales no respetaran a la selección francesa (por no decir al país), por su origen étnico.

Evidentemente estas críticas no existían para las generaciones de Platini o de Zidane, que cosecharon grandes triunfos. A diferencia de esas generaciones, desde 2006 la selección francesa ha sido poco exitosa, lo que da pie a fuertes críticas. Pero éstas no se limitan al deporte sino que, con frecuencia, tienen un tinte racista, acusando al origen no francés de los jugadores para justificar el pobre desempeño de la selección.

Un sociólogo francés, Stéphane Beaud, publicó este mes un estudio para intentar entender, más allá de los clichés racistas, el por qué de los actos poco patrióticos de estos jugadores. Por medio del estudio de las trayectorias individuales de los futbolistas, mostró de qué manera los jugadores de hoy en día no tuvieron acceso a una formación futbolística que tomara en cuenta otras dimensiones de su vida: su familia, sus estudios, sus amores, etcétera.

La comercialización exacerbada del futbol profesional en los años 2000 hizo que cada vez más los jóvenes dejaran el nido familiar para formarse en un club profesional, a veces en el extranjero. Por ende, a diferencia de las generaciones anteriores, los jugadores que nacieron a partir de finales de los años 80 no tuvieron el apoyo que tuvieron sus predecesores.

Adquirieron valores diferentes (el dinero fácil, la popularidad y la suspicacia hacia las instituciones nacionales, entre otros) que no pudieron ser contrarrestados por un marco familiar y social fuerte. La falta de estructura, conjugada con la adquisición de mucho dinero, no ayudó a que pudieran madurar y darse cuenta de sus actos, incluso siendo parte de la selección nacional francesa de futbol.

*Profesor de la Escuela de Relaciones Internacionales. Universidad Anáhuac México Norte.

forointernacional@anahuac.mx

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