Brasil 2014: ¿fiebre futbolística?

El gasto del Mundial se percibe como símbolo de corrupción y despilfarro que no traerá beneficios reales para el pueblo.

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Foro Internacional Anáhuac 12/06/2014 00:00
Brasil 2014: ¿fiebre futbolística?

Yoanna Shubich Green*

Hoy inició la Copa del Mundo de Futbol en Brasil. A pesar de que los brasileños tienen una pasión por este deporte, hay una indignación de la población, ya que tiene la percepción de que los gastos públicos para este evento han sido excesivos, por ello, ha efectuado diversas manifestaciones y protestas en las distintas ciudades sede desde la Copa Confederaciones en junio 2013.

Según datos oficiales, el costo de las obras fundamentales ha sido de 38 mil millones de dólares (mdd), traducido en obras en las 12 ciudades sede, construcción de estadios, proyectos viales para mejorar el transporte público, inversión en movilidad urbana, aumento de líneas de Metro, gastos por concepto de seguridad, entre otros. El costo ha sido mayor que los efectuados para los mundiales en Alemania (2006) y Sudáfrica (2010).

Los brasileños han señalado que el dinero público se ha malgastado en lugar de invertirlo en verdaderas necesidades como educación y salud. Las protestas reflejan el alto costo de la vida, la mala calidad en la educación, el elevado precio del transporte y vivienda, por lo que el gasto del Mundial se percibe como símbolo de corrupción y despilfarro que no traerá beneficios reales para el pueblo.

En 2007 Brasil fue elegido para ser sede del Mundial de Futbol 2014, año donde éste vivía su llamado Brasil moment, es decir, tenía un desempeño económico ejemplar encabezado por el entonces presidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien  quiso mostrar al exterior su liderazgo político y la pujanza brasileña. Para albergar la copa mundialista se debe cumplir con todas las exigencias de la Federación Internacional del Futbol Asociación (FIFA) para construir y remodelar estadios, así como contar con la infraestructura necesaria para albergar este evento.

Ser sede de un evento deportivo puede generar beneficios al país organizador, siempre y cuando exista una buena planificación y el gasto hecho por el gobierno se traduzca en verdaderos beneficios para la población, así como el buen uso de las instalaciones al finalizar el evento, para que no se conviertan en elefantes blancos que requerirán enormes recursos para su operación y mantenimiento posevento.

Desde 2008, el mundo ha sufrido una crisis económica y financiera que ha impactado a todos los países, y Brasil no ha sido la excepción, éste ha sufrido de una desaceleración a pesar de los esfuerzos de una política expansionista de la presidenta Dilma Rousseff para reactivarla.

El Mundial representa una atracción mayor en turismo y promoción del país, pero también es un evento donde hay presencia de numerosos reporteros internacionales, que será aprovechado por la población brasileña para manifestar su desacuerdo y presionar así al gobierno en sus demandas, por lo que la Presidenta deberá contar con una estrategia para contener dichas protestas sin caer en actos de violencia.

La población mundial, sobre todo el sector juvenil, está decepcionada y frustrada, ya que sufre de altas tasas de desempleo, por lo que la gente está cansada de malas administraciones gubernamentales, actos de corrupción, pobreza, desigualdad en el ingreso, concentración de la riqueza y falta de oportunidades, lo que impulsa la realización de protestas.

Es importante mencionar que este evento deportivo representa una prueba de fuego para la presidenta Dilma Rousseff hacia su reelección en los sufragios generales que se celebrarán el próximo mes de octubre, sin olvidar que todavía falta la realización de los Juegos Olímpicos en Río de Janeiro en 2016.

*Coordinadora académica de la Escuela de Relaciones Internacionales, Universidad Anáhuac México Norte.

forointernacional@anahuac.mx

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