UE, euro y percepción ciudadana

Las dificultades por las que atraviesan ciertos Estados, no necesariamente se traducen en el fracaso de la integración.

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Foro Internacional Anáhuac 05/06/2014 00:00
UE, euro y percepción ciudadana

*Eduardo Santos Guerrero y **Almendra Ortiz de Zárate

A pocos días de haberse celebrado las elecciones al Parlamento Europeo, en Chipre —como en otros países de la Unión Europea (UE)— predomina el euroescepticismo. Muestra de esto es la encuesta publicada recientemente por el Eurobarómetro, en la que 61% de la población chipriota indicó no sentir confianza hacia la UE; asimismo, 49% de los ciudadanos encuestados expresó no confiar en el euro.

Los motivos sobran, ya que desde su adhesión a la UE en 2004, Chipre ha registrado tasas anuales de crecimiento económico de apenas 3.1% en promedio; además, el crecimiento ha sido negativo (-0.8%) desde el inicio de la crisis económica en 2008, lo que ha llevado a la población a cuestionar los beneficios de pertenecer a la Unión.

El rechazo de la población chipriota se ha vuelto cada vez más común, sobre todo después de que hace un año la Troika –conformada por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional– impusiera a Chipre fuertes medidas de austeridad (con “corralito” incluido) y un incremento de impuestos para afrontar su crisis.

La oposición popular a la UE está justificada, sin embargo, es importante resaltar que la crisis chipriota se debe más a un contagio de la crisis en Grecia que a la adopción de la moneda única. Aun así, la población desconfía del euro, debido a que el inicio de los problemas económicos coincidió con su entrada en circulación.

La membresía a la Unión restó competitividad a la economía chipriota, además la adopción del euro significó ceder a las autoridades europeas el control de su política monetaria y, con ello, los dos mecanismos tradicionales para afrontar una crisis: devaluación y ajuste de tasa de interés. De esta manera, la crisis de la eurozona provocó que Chipre perdiera en tan sólo tres años los beneficios y atractivos que había obtenido con su adhesión a la UE.

No cabe duda de que las autoridades europeas realizaron importantes esfuerzos para responder debidamente a la crisis, desafortunadamente fueron los ciudadanos chipriotas quienes resintieron directamente las consecuencias, por lo que resulta sumamente complicado cambiar la percepción que actualmente se tiene de la Unión.

Para bien o para mal, el euro se convirtió en un símbolo representativo de la UE, por lo que la percepción que los ciudadanos tengan de él influirá directamente en la confianza que sientan hacia la Unión. La actitud de protesta, que se hizo evidente en las pasadas elecciones parlamentarias y que se ha propagado por todos los países de la Unión, debe ser considerada por las autoridades europeas como un llamado de atención y, en el más amable de los casos, como una exigencia de que se realicen los ajustes necesarios para alcanzar la consolidación de una unión fiscal y bancaria.

La clave para mejorar la percepción que se tiene de la UE —no sólo en Chipre, sino en todos los demás Estados miembros—, se encuentra en una mejor difusión de los beneficios que representa para los ciudadanos europeos pertenecer al experimento de integración más avanzado e importante del mundo. Las recientes crisis económicas han puesto en tela de juicio la confianza de los europeos hacia la Unión y hacia el euro, no obstante, vale la pena considerar que las dificultades económicas por las que atraviesan ciertos Estados, no necesariamente se traducen en el fracaso de la integración.

* Alumno de la Escuela de Relaciones Internacionales, Universidad Anáhuac México Norte.

** Profesora de la Escuela de Relaciones Internacionales y Titular de la Cátedra A.G. Leventis en Estudios de Chipre, Universidad Anáhuac México Norte.

forointernacional@anahuac.mx

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