Ucrania: “guerra” de propaganda

La crisis de ése país no significa el inicio de una nueva guerra fría. Tampoco representa la “decadencia” de Estados Unidos.

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Foro Internacional Anáhuac 03/04/2014 00:00
Ucrania: “guerra” de propaganda

* Christel Bade

A estas alturas es imposible predecir el resultado final de la crisis en Ucrania. No se sabe si las tensiones entre los actores involucrados van a escalar o si la diplomacia va a tener éxito para calmar la situación. No se sabe si el gobierno de Ucrania va a ser capaz de conciliar e incluir los intereses de la población entera del país o si, tras las elecciones planeadas para mayo, la situación política interna va a ser más inestable. Lo que sí se sabe es lo siguiente: la crisis de Ucrania no significa el inicio de una nueva guerra fría. Tampoco representa la “decadencia” de Estados Unidos (EU) o el surgimiento de un nuevo imperialismo ruso.

Significa que está ocurriendo un cambio en la configuración del poder internacional, que inició hace algunos años, pero que quizás en esta ocasión hizo saltar las alarmas porque es muy diferente que un país anexe parte del territorio de otro a que algunos países empiecen a considerarse como potencias económicas emergentes. Es un hecho que EU ya no es la hegemonía que era antes, aunque esto de ninguna manera significa que está en decadencia, y Rusia está regresando al sistema internacional con mucha fuerza, aunque no por motivos imperialistas, sino nacionalistas.

En este momento, un peligro que representa la crisis de Ucrania se deriva de la incansable “guerra” de propaganda que están llevando a cabo los actores involucrados, principalmente porque la desinformación puede desembocar en radicalización.

Cifras publicadas en distintos medios indican que la popularidad de Vladimir Putin alcanza 80% entre la población de su país. El gobierno ruso le ha vendido a su población la anexión de Crimea como una acción encaminada a proteger “lo ruso” en aquel territorio: las tradiciones, la cultura, el idioma. De esta manera, se incita el nacionalismo que, desde el regreso de Putin al poder en Moscú, se ha convertido en objetivo principal de política interna para consolidar y unir a Rusia y así devolverle también poder internacional (para muestra de lo anterior, no hace falta más que recordar el opulento show que se montó en Sochi). Ahora habría que tener cuidado con las declaraciones de Putin y su ministro de relaciones exteriores, Sergei Lavrov, sobre su intención de proteger a todos los rusos en peligro potencial y la mención explícita de poblaciones rusas en el este de Ucrania y Transdniéster, Moldavia.

La propaganda rusa para justificar sus acciones en Crimea se basa en una suerte de victimización de Rusia frente a occidente: con el colapso de la Unión Soviética “nos obligaron” a adoptar su modelo; “nos prometieron” ayudas que nunca llegaron; occidente es hipócrita porque hizo lo mismo que “nosotros” en Kosovo; EU se dedica a intervenir militarmente en otros Estados sin apoyo de la ONU (Afganistán, Irak, Libia) y cuando “nosotros” apoyamos a una región que en referéndum transparente decidió unirse a “nosotros”, “nos” condenan.

Aquí se presentan ejemplos desde el punto de vista ruso, pero ocurre la misma acción propagandística en “occidente” (véase los titulares en la prensa estadunidense de las últimas semanas). El punto aquí es que en ningún momento se pretende negar que las acusaciones entre los actores involucrados en Ucrania son ciertas —algunas lo son, otras no; el objetivo es señalar que la explicación de lo que allí ocurre no es tan simple y por eso este tipo de propaganda es tan peligrosa. No hay que olvidar que Rusia también tiene razón al mostrar preocupación por la discriminación de la población rusa en Ucrania, de ahí que su propuesta de crear una federación en aquel país suene lógica.

* Coordinadora Académica de la Escuela de Relaciones Internacionales. Universidad Anáhuac México Norte.

forointernacional@anahuac.mx

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