El lenguaje de la paz

El rol de la región de las Américas será fundamental para que ambos objetivos se puedan lograr.

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Foro Internacional Anáhuac 20/03/2014 00:00
El lenguaje de la paz

*Guadalupe González Chávez

Cada año se reúne la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (AGONU) en la ciudad de Nueva York con el objetivo de abordar los asuntos que se acuerdan en el Programa y tomar decisiones sobre las iniciativas que los países someten a consideración del órgano, de acuerdo a la decisión con la mayor representación de los miembros de la organización.

Lo que ahí contribuye a la tarea de la sistematización del conocimiento internacional en asuntos públicos como el problema de la paz y la seguridad internacionales, y a objetivar los procesos de decisión y negociación que ocurren en el seno de la Organización de las Naciones Unidas.

Las políticas públicas de los países miembros determinan sus acuerdos y la manera en que estos relacionan sus asuntos internos con su exterior, con el entorno global. La política internacional de la paz y la seguridad es un tema de política común para la sociedad internacional, en el que las ausencias en la prevención, solución de problemas y la erradicación de los conflictos impiden la paz duradera o que las soluciones políticas y diplomáticas imperen sobre el uso de la fuerza.

Las Naciones Unidas funcionan como un sistema administrativo de carácter internacional, con influencia en áreas de la administración pública como la gobernanza y otros campos del ámbito global que constituyen el entorno en el que opera la administración pública. Su influencia es decisiva para las posibilidades de prevención y recuperación de la paz, porque representa a la comunidad internacional, pero se requiere la participación activa de sus miembros y la puesta en vigor, efectiva, de los acuerdos multilaterales.

Hoy, el lenguaje de la paz que se ve reflejado en las decisiones de la Asamblea General, dependerá de la capacidad de articulación de nuevas concepciones y soluciones propuestas por los países miembros ante las realidades que hoy se confrontan, en pleno periodo de reacomodo comercial internacional y ante un nuevo tipo de conflictos nacionales.

México cuenta con un marco jurídico y constitucional renovado en el año 2011 —en el que se colocaron los derechos humanos en primer término— que le permite participar en las decisiones de la ONU con una fortaleza cada vez mayor. Mantiene la presencia constructiva en los foros y está en la vida de participar en la redefinición de los objetivos del milenio.

El interés mexicano sobre la importancia de la no proliferación, el control de armamentos, el desarme y la solución política de los conflictos, es uno compartido por la región hemisférica. Las propuestas regionales también serán especialmente útiles si se espera una verdadera estrategia mundial para el desarrollo sostenible en la que la paz esté al centro.

El rol de la región de las Américas será fundamental para que ambos objetivos se puedan lograr. Especialmente si se promueve el compromiso firme de que se coloquen los recursos políticos, económicos y sociales que las estrategias de prevención, solución y recuperación requieren.

Para que sea efectivo lo que se defina en los términos de la paz que se requiere construir en el futuro, es importante que se dialogue sobre la concepción de la paz y, sobre todo, la prospectiva, herramientas que se construirán para el futuro mundial inmediato, de mediano y largo plazos.

Sin duda, la región puede contribuir firmemente a esa nueva concepción de paz duradera.

*Profesora de la Escuela de Relaciones Internacionales. Universidad Anáhuac México Norte.

forointernacional@anahuac.mx

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