El reto comercial de Obama

Se aduce que la apertura comercial de Estados Unidos ha provocado una peor distribución del ingreso en el país.

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Foro Internacional Anáhuac 06/02/2014 00:00
El reto comercial de Obama

Carlos Camacho Gaos*

Después de la presentación del Estado de la Unión la semana pasada ,y sobre todo como respuesta a la posición casi de confrontación que adoptó Obama, ahora el Presidente enfrenta importantes retos ante el Congreso de su país, en particular el relacionado con la negociación de los tratados comerciales con 11 naciones del Pacífico (TPP) y con la Unión Europea (TTIP).

La administración requiere de la aprobación fast track del Congreso para poder negociar los acuerdos mencionados, para que lo pactado en el ámbito multilateral no sea revisado o modificado por sus legisladores, ya que esto impediría llevar a cabo la negociación.

A partir de lo señalado por el líder de la mayoría del Senado, Harry Reid, de Nevada, no hay pretensión siquiera de discutir el tema en el corto plazo; además, hay que recordar que este año habrá elecciones legislativas, lo que lo convierte en un año muy sensible para quienes pretenden reelegirse.

El tema de la apertura comercial tiene muchos y fuertes detractores, particularmente los grandes sindicatos como AFL-CIO, que argumentan que los tratados comerciales lo único que generan es pérdida de empleos y estancamiento o disminución en los niveles salariales. También son atacados por grupos medioambientalistas radicales que señalan que no se sigue lo estipulado en 1997, en el sentido de que los tratados comerciales deben tener muy claras y rígidas reglas de conservación del ambiente y la biodiversidad. El problema para Obama es que algunos legisladores, tanto republicanos como demócratas, no están seguros de qué posición adoptar, sobre todo si está en juego la reelección personal.

La argumentación en contra del Tratado de Asociación Transpacífica (TPP) se basa en manifestaciones sesgadas sobre los resultados del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), dado que son modelos similares, sobre todo porque se arguye que no ha habido creación de empleos y se han generado déficit comerciales —contrario a la posición superavitaria que había antes de 1994. Ciertamente se han desplazado empleos en beneficio de países como México, pero también ha habido creación de muchos otros al dinamizarse la economía en los últimos 20 años; además de que el nivel de comercio tanto en volumen como en valor es completamente diferente a lo que ocurría hace dos décadas.

Asimismo, se aduce que la apertura comercial de Estados Unidos ha provocado una peor distribución del ingreso en el país, lo que va justo en contra de uno de los objetivos prioritarios del propio presidente Obama: reducir la desigualdad social, que se ha dado principalmente en la última década y se ha hecho más evidente después de la crisis financiera y la recesión de 2008.

La reacción de la Casa Blanca y Michael Froman (representante presidencial para Comercio Internacional [USTR]) ha sido inmediata para hacer énfasis en la importancia de estos acuerdos y la necesidad de mantener el modelo de negociación adoptado.

En particular, en el caso del TPP ha habido un importante avance en las negociaciones y la pretensión es concluirlo a la brevedad posible, teniendo como objetivo alcanzarlo antes de la mitad del año; sin embargo, está por verse si se logra la autorización fast track que se busca, condición sine qua non para que haya certidumbre en la negociación por parte de las autoridades de las otras 11 naciones.

Al igual que en el pasado, cuando se trató de la aprobación del TLCAN, declaraciones populistas en el Congreso estadunidense pusieron en dificultades las negociaciones y ralentizaron la autorización, aunque se espera que en este caso ocurra este año.

*Director de la Escuela de Relaciones Internacionales. Universidad Anáhuac México Norte.

forointernacional@anahuac.mx

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