Inmortalizar la memoria humana

Se trata de promover la diversidad cultural, el diálogo intercultural y una repensada cultura de paz.

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Foro Internacional Anáhuac 23/01/2014 00:00
Inmortalizar la memoria humana

Catherine Prati Rousselet*

Georges Duhamel, escritor francés (1884-1966), evocando a las víctimas mortales de la Gran Guerra (1914-1918), escribió: “Las verdades profundas de la guerra duermen para siempre en los diez millones de cráneos ocultos bajo los campos de batalla”.

Un siglo después, la comunidad internacional, temiéndole más a los siniestros impactos de la interdependencia que al conflicto armado, busca herramientas eficaces para la inmortalización de la memoria humana.

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) promueve la diversidad cultural para un diálogo propicio entre los pueblos. Es así como a la Convención para la Protección de los Bienes Culturales en Caso de Conflicto Armado (1954) siguió la Convención sobre la Protección del Patrimonio Mundial, Cultural y Natural (1972) que dejó claro que el deterioro o la desaparición de un bien cultural y natural constituye un empobrecimiento nefasto de todos los pueblos del mundo.

En 2003, la UNESCO adoptó la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial (PCI), ratificada por México en 2005, que afirma que si los procesos de mundialización crean las condiciones idóneas para un diálogo renovado entre las comunidades, también traen consigo fenómenos de intolerancia como graves riesgos de deterioro, desaparición y destrucción del PCI debido, entre otros, a la falta de recursos nacionales. Enfatiza que las comunidades, en especial los grupos indígenas y, en algunos casos individuos, desempeñan un importante papel en la producción, conservación, mantenimiento y recreación del frágil PCI.

Por PCI se entiende tradiciones o expresiones vivas heredadas de nuestros antepasados y transmitidas a nuestros descendientes como tradiciones orales, artes del espectáculo, usos sociales, rituales, actos festivos, conocimientos y prácticas relativas a la naturaleza y el universo, y saberes y técnicas vinculados a la artesanía tradicional.

Se identifican tres listas: 1) para la salvaguarda del PCI que requiere medidas urgentes de atención (por ejemplo, la ceremonia de La Paach, Guatemala); 2) de las mejores prácticas, que se compone de programas, proyectos y actividades que mejor reflejen los principios y objetivos de la Convención (como Xtaxkgakget Makgkaxtlawana: el Centro de las Artes Indígenas y su contribución a la salvaguarda del PCI del pueblo totonaca de Veracruz); 3) representativa del PCI integrada por (sólo) 282 elementos correspondientes a los 158 Estados parte.

Son sujetos de asignación prioritaria de fondos internacionales los casos que requieren medidas urgentes de salvaguarda, así como la creación de inventarios previstos en el art. 12 de la Convención, cuyo objetivo es sensibilizar respecto al PCI sobre su importancia para las identidades individuales y colectivas y que pueden servir de base para formular planes concretos de protección del PCI inventariado.

En el caso de México, siete elementos integran la Lista Representativa: fiestas indígenas dedicadas a los muertos (2008), ceremonia ritual de los voladores, lugares de memoria y tradiciones vivas de los otomí-chichimecas de Tolimán (2009), cocina tradicional (paradigma de Michoacán), parachicos en la fiesta tradicional de enero de Chiapa de Corzo, Pirekua, canto tradicional de los purépechas (2010), mariachi (2011).

Bien se haría en imitar las experiencias búlgara o brasileña en materia de inventarios. Inmortalizar la memoria humana es promover la diversidad cultural, el diálogo intercultural y una repensada cultura de paz. También es erradicar la pobreza y garantizar el desarrollo sostenible.

* Coordinadora académica de la Escuela de Relaciones Internacionales. Universidad Anáhuac México Norte.

forointernacional@anahuac.mx

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