¿De verdad es culpa del TLCAN?

México se ha convertido en una potencia exportadora, pero los salarios en el país siguen siendo extremadamente bajos.

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Foro Internacional Anáhuac 09/01/2014 00:22
¿De verdad es culpa del TLCAN?

Gerardo Trujano Velásquez*

El Tratado de Libre Comercio de América del Norte  (TLCAN) despierta sentimientos encontrados: quienes lo alaban hablan del crecimiento exportador, la inserción de México en la economía global, la llegada de inversión extranjera directa y la creación de empleos; quienes lo detestan hablan de empobrecimiento de la población, desaparición de empresas nacionales, dependencia alimentaria, entre otras cosas.

Cuando se negoció el tratado, quienes lo promovían decían que aceleraría el ingreso de México al primer mundo; sin embargo, 20 años después el Banco Mundial dice que 52% de los mexicanos se encuentra en situación de pobreza, proporción similar a la de hace dos décadas. ¿Este mal resultado es culpa del TLCAN? No necesariamente.

México se ha convertido en una potencia exportadora, pero los salarios en el país siguen siendo extremadamente bajos, porque los beneficios están concentrados en grandes empresas transnacionales y en un reducido grupo de multimillonarios mexicanos.

Buena parte del aumento en las exportaciones manufactureras se ha basado en la importación de insumos intermedios y maquinaria y equipo. Para muestra un botón: según el INEGI y el Banco de México, 82% de las exportaciones mexicanas corresponden al sector manufacturero, pero de éstas cerca de la mitad son de la industria maquiladora, que concentra 75% de las importaciones del país.

Estos datos hablan de cómo es la dinámica del TLCAN en México, pero no hay que confundir: el tratado no ha detonado el desarrollo tecnológico del país, porque la mayoría de las empresas que exportan desde México (nacionales y extranjeras) basan su “fortaleza competitiva” en la reducción de costos, por medio del pago de bajos salarios, y no en el desarrollo tecnológico, producto de la investigación y el desarrollo, como sí se hace en otras naciones.

El tratado ha rendido frutos al país. Al hacer el ejercicio con datos de la Secretaría de Economía, en el periodo 1994-2012 la balanza comercial total de México acumula un déficit de 108.1 mil millones de dólares, mientras que el saldo con sus socios del TLCAN registra un superávit de 905.9 mil millones de dólares en el mismo periodo.

No es culpa del tratado que el gobierno y los empresarios del país hayan malinterpretado su papel: debió ser entendido como una de varias herramientas y no como “la estrategia” de desarrollo nacional. Las importaciones han crecido a la par de las exportaciones porque las cadenas productivas están incompletas y la producción industrial sólo puede mantenerse importando insumos y maquinaria que el país no produce.

El TLCAN sólo refleja la dura realidad de este país. Las elites gobernante y empresarial no han sabido cómo utilizar el tratado para el desarrollo nacional (otra cosa es el beneficio personal).

Lejos de aprovechar las enormes oportunidades que brinda el tener un tratado comercial con el país más rico del mundo, se han contentado con la visión obtusa y cortoplacista de convertir a México en un país que basa su modelo económico en la ganancia rápida: una potencia exportadora basada en las importaciones y crecientes fortunas personales basadas en el empobrecimiento de la masa trabajadora.

Sin el diseño y aplicación efectiva de una verdadera política de desarrollo “nacional”, da igual si el país tiene o no firmados uno o muchos acuerdos comerciales. Mientras no cambie la visión predominante hasta ahora, México seguirá siendo el socio más pobre del TLCAN y, lo que es peor, un país subdesarrollado, incapaz de ofrecer mejores condiciones de vida para su población y un mercado interno atractivo para sus empresas.

*Coordinador académico de la Escuela de Relaciones Internacionales. Universidad Anáhuac México Norte.

forointernacional@anahuac.mx

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