Año de sensatez

El mayor de los retos, el más complejo e importante, es mantener el avance de la conciencia ciudadana...

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Fernando Serrano Migallón 09/01/2014 04:02
Año de sensatez

Años hay que merecen recordación, otros que pasan grises y desangelados; el lugar común que estableció La Biblia. Hay un tiempo para todo, se traduce en que a cada ciclo le corresponde una tarea particular, años hay de siembra y otros de cosecha, tiempos de guerra y otros de reconciliación, momentos de aventura y también de reflexión. La vida es así, en la alternancia de los tiempos y sus contenidos.

Acabamos de culminar un año difícil, de retos, de consolidaciones, el año que presenció un pacto político a gran escala, que vivió la concreción de muchos esfuerzos ciudadanos pero, sobre todo, que constituyó una apuesta por el futuro. El año que apenas comenzamos deberá ser, en especial, de sensatez.

Pese a las dificultades, hemos culminado un ciclo de esfuerzos para la conciliación, el diálogo y el encuentro común. La legitimidad democrática se ha convertido en el presupuesto sobre el que hemos realizado esta tarea colectiva, implementarla significará, en los próximos meses, un esfuerzo todavía mayor para concretarlas, darles vida práctica y, con ellas, diseñar el México que aspiramos para el mañana.

Del mismo modo en que la ley no ofrece más posibilidad que cumplirse, la legitimidad deriva del ejercicio democrático como del marco constitucional y tampoco es negociable; los tiempos de la democracia implican también los de la representación. En ese sentido, el esfuerzo de los partidos, de los grupos de interés y aún de presión debe encaminarse a que la ley, que hemos alcanzado en el consenso y en la tarea parlamentaria, en la consulta pública y en el diálogo ciudadano, se cumpla, que es el único camino razonable para conocer su efectividad. La normatividad que no es llevada a la vida cotidiana no puede ser evaluada en términos reales, así como la calidad del cambio no puede evaluarse a priori.

Para este año, de sensatez y de inteligencia, se nos presentan como el gran tema la legalidad, el concurso de todos para el establecimiento de normas y su cumplimiento; en torno a este tema rector podemos dibujar los sectores de la realidad que exigen atención y que serán los grandes temas a tratar en los meses siguientes. Desde luego, seguridad y su necesario binomio que es el combate a la impunidad; asimismo, educación en todos los niveles y en todas las modalidades para emprender el camino que reduzca las diferencias y prepare a los mexicanos de todas las generaciones que convivimos en la patria para enfrentar los retos del futuro que es ya presente. Por otra parte, recuperación económica: pasados los ventarrones internacionales de años pasados, nos situamos de mejor manera, las reformas realizadas en nuestro entorno productivo darán resultados si nos comprometemos con su cumplimiento.

Sin embargo, el mayor de los retos, el más complejo e importante, es mantener el avance de la conciencia ciudadana; muchas de las dificultades de convivencia que se experimentan en situaciones de cambio pueden atribuirse a que los actores, antes pasivos o marginales, toman conciencia de su papel y actúan con mayor energía; en el caso de nuestro país han sido los ciudadanos quienes hemos ido avanzando lenta, pero firmemente en la participación democrática, continuar así, en el marco de la legalidad, nos permitirá mejorar sustancialmente en los temas que nos afectan directamente: derechos humanos, ámbito de libertades, perspectiva de género, igualdad frente a la ley e igualdad de oportunidades.

Año pues de sensatez en el que nuestra conciencia ciudadana y capacidad de diálogo serán puestas a prueba; año de inteligencia en el que nuestra fuerza constructiva y creatividad podrán ser potenciadas. Pero sobre todo, lo que deseamos: un año de paz y crecimiento.

                *Profesor de la Facultad de Derecho de la UNAM

                fserranomigallon@yahoo.com.mx

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