No estaba muerto

El Consejo Nacional de Geriatría tiene registrados 400 especialistas, cuando la necesidad mínima es de diez veces ese número.

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Félix Cortés Camarillo 29/08/2014 01:15
No estaba muerto

Con el cante de El muerto vivo sepultan hoy en Barcelona a Peret, creador de la rumba flamenca.

 

En esa ridícula tendencia de ponerle apellido a cada uno de los días del calendario, se supone que ayer celebramos el Día del Adulto Mayor. De la misma manera en que sólo el diez de mayo recordamos que nos parió una mujer, probablemente ayer alguien recordó la vejez de casi 13 millones de mexicanos mayores de 60 años. Esto equivale a un 10% de la población del país, aproximadamente. Un millón de ellos vive en la capital del país.

El promedio de esperanza de vida en México se ha incrementado a 73 años en los tiempos recientes. Es obvio que la calidad de vida de esos mexicanos dista mucho de ser satisfactoria, pero de que los viejitos, y especialmente las mujeres, viven más, es un hecho claro. Debiera ser muy preocupante que las proyecciones estadísticas del Consejo Nacional de Población la cifra de ancianos llegará en 2030 a 22%, frente a 19% de la población infantil.

El dato en sí esconde otro mucho más serio, que es la incapacidad del Estado mexicano por brindar atención a ese segmento de población que entregó el esfuerzo de su vida a un trabajo que, de una manera u otra, ha forjado la riqueza real o ficticia que los políticos mexicanos suelen presumir en sus discursos.

Independientemente de las deficiencias que el sistema de pensiones y jubilaciones tiene en nuestro país, entre las que se encuentran la inequidad del retiro de unos frente a las raquíticas pensiones de la mayoría, la ineficiencia del gobierno mexicano se hace patente de manera brutal en la falta de médicos especialistas en la atención de los eufemísticamente llamados adultos mayores. El Consejo Nacional de Geriatría tiene registrados 400 especialistas, cuando la necesidad mínima de estos médicos es de diez veces ese número. Sin embargo, el problema se agudiza por la equívoca interpretación de la especialidad: se entiende generalmente que el geriatra alivie los dolores que acompañan las enfermedades degenerativas que se presentan con la edad avanzada.

Lo que necesitan nuestros viejos es una medicina preventiva que los reintegre a la vida activa, cuyo ejercicio en consecuencia hará menores las molestias en el aparato motriz de la misma manera que en el sistema neurológico. Las consecuencias podrían llegar a verse en el ámbito económico si el Estado fuese capaz de generar el número de empleos que la población reclama. En la situación deficitaria actual del mercado de trabajo, pensar en nuestros ancianos integrados al proceso de producción es un sueño guajiro, como lo es esperar empleos para nuestros jóvenes. Y no nos deja espacio para poder irnos de parranda, como el muerto vivo en la rumba de Peret, en lugar de inclinar gradualmente la espina dorsal y perder el pulso.

Pilón.-Aluvión de aplausos y multitud de apoyos a sus presuntas aspiraciones de ser designado gobernador de Nuevo León deben haber provocado ayer el rotundo rechazo del secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, a siquiera pensar en cerrar la ecocida mina de Cananea o privar a Grupo México de sus concesiones en castigo a su imprudencia criminal. El argumento es que Grupo México genera dos mil 500 empleos. Alguien debe ocultarle al ministro los datos sobre el número de empleos que genera el narcotráfico en el país. Podría convertirlo en delincuente.

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