Un día con otro

Yo sugiero que los que asistan a la marcha del domingo en contra del Hoy No Circula insistan: es imprescindible anularla.

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Félix Cortés Camarillo 26/06/2014 00:53
Un día con otro

La semana pasada, y a dos cuadras de mi oficina, me encontré con una patrulla cuyos tripulantes discutían con el dueño el ya colocado cepo a un automóvil indebidamente estacionado. Me acerqué a preguntar el por qué a los autobuses, camionetas y autos que se estacionan a media cuadra luego de trasladar manifestantes que obstruyen no solamente el tránsito sino la vida misma, no les colocan el mismo grillete, araña o como les quieran llamar. “Es que ellos tramitan un permiso”, me dijo el oficial.

Supongo que debería preguntar dónde se tramita ese permiso, pero no lo hice. Se me ocurre que el oficio que el diputado perredista Valentín González expide en papel membretado no tendrá el mismo efecto contra el rabioso incremento a la medida del Hoy No Circula que en el Valle de México ha decidido imponer la señora Tanya Müller, secretaria del Medio Ambiente. Pero la actuación de esta señora y otros detalles me llevan a singulares conclusiones.

Dice el chisme que a Joel Ortega, director del Metro capitalino, le quieren cargar las multimillonarias culpas inexplicablemente acéfalas de la Línea 12 del Metro. También abundan las quejas en contra del señor Simón Neumann, jefe de Desarrollo Urbano y su discrecional reparto de uso de suelos. Todo ello me lleva a pensar que las rencillas pandilleras que hay dentro del Gobierno del Distrito Federal están teniendo un éxito inesperado en su misión de desacreditar la imagen de Miguel Ángel Mancera en su, por todos proclamada, marcha hacia la candidatura a la Presidencia de la República. Sus propios compañeros de alineación lo están hundiendo.

El obús más potente ha sido, sin duda, el programa del Hoy No Circula. Yo sugiero que los que asistan a la marcha del domingo en contra de la impopular, arbitraria, tonta y regresiva medida insistan: no se trata solamente de suavizar la disposición. Es imprescindible anularla.

Primero, por demagógica y equívoca. Más de 50% de la polución por vehículos automotores es causada por los camiones de carga y transporte, amén de los taxis, cuyos números terminales de placas de circulación nunca son anotados por los agentes de tránsito. Luego, por clasista: el mensaje implícito que lleva la medida de la señora Müller es que sólo los pudientes, los que pueden comprar en este momento un carro del año, tienen el derecho humano —ojo— de circular por nuestra ciudad. El resto, que se meta como pueda a los microbuses sardineros.

Pero, finalmente, por tortuoso. El programa Hoy No Circula es, simple y llanamente, el reconocimiento de la incapacidad del equipo de Mancera para implementar un verdadero sistema de transporte colectivo que funcione eficazmente. Como ese equipo no tiene los tamaños para semejante tarea, seguirá el equipo de Mancera torpedeando no solamente sus aspiraciones políticas de inmediato futuro, sino su prestigio como funcionario y como persona. Abolir el Hoy No Circula y emprender una reforma estructural, que es lo que ahora se usa, cambiando toda la red y el sistema de transporte colectivo en la ciudad y el Valle de México, sería el rescate de una persona y un funcionario que bien lo necesita. Pero eso es como soñar que Holanda se regrese a su casa este fin de semana.

A nosotros, pensando más bien en el resultado del partido del domingo en Brasil, no nos queda más que invocar que un día con otro la suerte andará conmigo.

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