Bota, bota la pelota

Este país dejará de existir, para efectos prácticos, el jueves 12 de junio.

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Félix Cortés Camarillo 05/06/2014 01:36
Bota, bota  la pelota

Yo pensé que el tema de conversación matutina ayer sería la muy explicada venta de las acciones que Pemex tenía en Repsol, la petrolera española que fue efímera dueña de Yacimientos Petrolíferos Fiscales, la petrolera argentina. La nunca explicada inversión fallida en Repsol es algo que debería ser investigado, pero ya estamos acostumbrados a que ello no se haga. A lo que no me acostumbro es a que cambien el tema de las conversaciones matutinas; yo pensé que ayer hablaríamos de la crisis económica de nuestro país o de la retrasada, pero imprescindible red eléctrica subterránea del Centro de la Ciudad de México, algo que la capital entera y las ciudades todas del país deberían replicar. Tal vez de la violencia criminal en Ucrania o de los nacionalismos vasco y catalán que ahora han tomado auge con la abdicación de Juan Carlos. Los 25 años de la masacre de Tiananmen o los cinco de la quemazón de la guardería ABC en Sonora.

Pues no. El tema era el paupérrimo desempeño en Estados Unidos de la Selección Nacional de Futbol, que perdió por un gol a cero frente a la selección de Serbia. Si le hubieran echado encima a la antigua Yugoslavia entera, esto es, Serbia, Croacia, Bosnia-Herzegovina, Eslovenia, Macedonia y Montenegro, no quiero imaginarme el marcador.

Tiene razón José Elías Romero Apis en su reciente artículo: si los mexicanos abordáramos el trabajo, la educación, la economía, la política y el medio ambiente de México, con la misma enjundia, conocimiento, pasión, seriedad, capacidad de análisis y empeño con los que abordamos el futbol, otro gallo le cantara a esta nación.

Este país dejará de existir, para efectos prácticos, el jueves 12 de junio. A partir de entonces, y durante más de un mes, nuestra existencia va a girar sobre los resultados en las diversas canchas futboleras de Brasil. No solamente de la miserable representación nacional, que el lunes 23 a las cinco de la tarde comenzará a empacar sus maletas, las que se meten en la panza del avión y los que ocupan asientos arriba, para volver a casa; la pasión futbolera seguirá con ídolos sustitutos.

El fin de semana pasado, con oportunidad periodística, el New York Times publicó dos reportajes de Declan Hill sobre algo que todos sabemos y poco discutimos: el sucio negocio de las apuestas en el futbol profesional del mundo. La afición mundial por las apuestas, especialmente en la parte asiática del planeta, supera en intensidad a la afición deportiva. Desde luego, la supera en movimiento de dinero.

Si bien los trabajos de Hill ponen al descubierto la mafia que compra árbitros, jugadores, entrenadores y autoridades de la FIFA para adecuar los resultados en la cancha a los deseos de la casa apostadora, el tema no es nuevo. En el mismo Estados Unidos, peloteros de fama mundial han sido suspendidos por haberse involucrado en mecanismos de corrupción de las apuestas. Las peleas de box, tan fáciles de modificar en sus resultados, han estado permanentemente bajo la sospecha de que forman parte de un esquema complicado y eficiente de corrupción. Todo este asunto, a propósito del evento que inicia la semana que viene, para documentar la fuerza que el futbol tiene en el mundo. La FIFA tiene más países miembros que las Naciones Unidas. También tiene cientos de veces más poder y estructura más eficiente.

Tiene razón Romero Apis. Todo es juego, menos el futbol.

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