Gato por liebre

La función de la OCDE de Gurría es emitir boletines de análisis comparativos de todo tipo entre los países miembros.

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Félix Cortés Camarillo 09/05/2014 02:22
Gato por liebre

Sopa de lagañas, dulce de sal, flan de uñas negras, da asco mirar.

                Álvaro Henríquez, Gato por liebre

 

En 1948, con la complicidad de los franceses, Estados Unidos fundó en París la Organización para la Cooperación Económica Europea (OEEC), un instituto para administrar el dinero que habían puesto en el celebérrimo Plan Marshall, orientado a impulsar la recuperación de los países europeos devastados por la Segunda Guerra Mundial. Agotado el tema en 1961, pero necesitados los gringos de un pie en el Viejo Continente y crear un mercado común europeo, el organismo se transformó en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OECD, por sus siglas en inglés), que ahora nos venden cada tercer día como la OCDE que preside el mexicano José Ángel Gurría Ordoñez, quien fuera secretario de Hacienda y de Relaciones Exteriores en el gobierno de Ernesto Zedillo Ponce de León.

La OCDE no sirve para maldita la cosa; ni coopera económicamente ni impulsa el desarrollo por una sencilla razón. Sus miembros fundadores son los de Europa Occidental, Canadá y Estados Unidos. Entre 1961 y 1973 ingresaron Japón, Finlandia, Australia y Nueva Zelanda. Finalmente lograron adherir a Polonia, Hungría, República Checa, Eslovaquia, Corea del Sur y —naturalmente— México.

La función de la OCDE de Gurría es emitir boletines de análisis comparativos de todo tipo entre los países miembros. México, país subdesarollado, figura siempre en la cola de los resultados, para beneplácito de la proyección política internacional de Gurría, a quien Zedillo engatusó prometiéndole cederle el trono. Muchos medios se cuelgan, ingenuamente se supone, de las estadísticas de la OCDE.

Lo menciono por la frecuente tendencia de los medios mexicanos para comprar como verdades absolutas los datos sesgados que se amparan en un membrete, sin tomarse la molestia de verificar.

Ayer se publicó que según la Organización Mundial de la Salud, la peor calidad del aire de todas las ciudades del mundo era la de Monterrey, NL. Esta ciudad respiraría peor caca que la que flota en la atmósfera de Toluca o la Ciudad de México. En ningún portal de la OMS aparecen estudios de calidad del aire posteriores a 2012 y los resultados no coinciden con lo difundido. Pero con el membrete de la OMS y lo categórico de las afirmaciones esto se convierte en palabra de Dios. Alabado sea Dios.

Nadie defiende la calidad del aire de mi tierra, pero no es comparable a la de la capital de la República, lo afirme quien lo afirme, incluyendo la OCDE.

Nos quieren dar gato por liebre, como es frecuente cuando nos consideran indios ignorantes que compran espejitos con sus piezas de oro. No tardará algún tarado que quiera implantar en Monterrey el programa Hoy No Circula, imitando el fallido, tramposo y económicamente lesivo programa del Distrito Federal.

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