¡Pregúntame..!

Tal vez el principal problema es que, por primera vez, nos damos cuenta de que para tomar decisiones sobre nuestro pasado o nuestro futuro nadie nos pregunta nuestro parecer.

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Félix Cortés Camarillo 01/05/2014 01:45
¡Pregúntame..!

Estoy cumpliendo 55 años de ejercer cotidianamente el más bello oficio del mundo; el de contar y cantar todos los días lo que nos pasa, lo que nos duele, lo que nos place y lo que se nos queda. El periodismo. Muchas veces he sentido envidia por un texto magistralmente escrito, una hipérbole lograda o un tropo victorioso en esta nuestra literatura de todos los días.

Ayer la envidia volvió a aflorar. Hubiera yo cambiado muchos de mis privilegios de vida por haber sido un reportero de los pocos que fueron convocados a Palacio Nacional para que don Luis Videgaray y don Pedro Joaquín Coldwell expusieran a los medios la esencia de las leyes secundarias de la Reforma Energética. El asunto tomó aun mayor relevancia porque la reunión era específicamente para darle respuesta a don Alfonso Cuarón y sus diez preguntas al presidente Peña Nieto, preguntas que en su mayoría todos nos hacemos sobre los energéticos. ¿Cuándo bajará la gasolina?

Me hubiera encantado estar ahí, en Palacio, aunque estoy seguro de que no me hubieran incluido en la lista de los cuatro que pudieron hacer preguntas. Y hubiera hecho solamente una, no al secretario de Hacienda, no al secretario de Energía. Solamente al vocero presidencial, y sería de este talante: “Todos estos comunicadores fueron convocados aquí para que, en esencia, den la respuesta del presidente Peña Nieto a dos preguntas del señor Alfonso Cuarón sobre la Reforma Energética, publicadas ayer.

“No me interesan las vagas y confusas respuestas  —¿Qué es mediano plazo?— que los ministros dieron. Yo quiero preguntarle al vocero presidencial: cuando los mexicanos tengamos preguntas sobre lo que el gobierno mexicano hace con el patrimonio mexicano, para poder formular nuestras interrogantes y recibir una respuesta pública y vociferada, ¿es necesario que otro mexicano se vaya a Hollywood —en el caso de Cuarón es Londres— y se gane un Oscar, y consiga una lana, para pagar desplegados en los periódicos más sospechosos de México?”.

Está cañón.

Enrique Peña Nieto va a pasar a la historia patria en el papel que Carlos Salinas de Gortari envidiaría: el mayor transformador del país. El TLC  de don Carlos es pieza menor frente a la transformación de Pemex y toda la transformación energética. Es una pena que don Enrique y su pandilla no hayan podido maniobrar como lo hicieron al principio. Los cambios fundamentales que le están atorando sus compinches en el Congreso van a tener consecuencias gravísimas —lo queramos o no— en lo que el México de nuestros nietos va a ser.

Tal vez, aventuro, el principal problema es que, por primera vez, nos damos cuenta de que para tomar decisiones fundamentales sobre nuestro pasado o nuestro futuro —el presente les vale madre— nadie nos pregunta nuestro parecer.

Se nos va haciendo costumbre.

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