Un pescado con bombín

El modelo del Estado mexicano este sexenio se parece mucho a las muy anteriores presidencias encabezadas por el PRI: la democracia dirigida desde el centro.

COMPARTIR 
Félix Cortés Camarillo 17/04/2014 02:10
Un pescado con bombín

La controversia constitucional iniciada contra los Congresos de cuatro estados y además de un gobierno estatal, el de Oaxaca, se antoja, más que un recurso legalista, una pugna de poderes que se resisten al nuevo modelo de administración de Enrique Peña Nieto. En esencia, y cediendo a presiones de cuerpos locales de poder con los que tradicionalmente habían pactado, los legislativos de Michoacán, Sonora, Chiapas y Oaxaca se resistieron a alinearse, haciendo coincidir sus leyes locales con el espíritu y la letra de la reforma constitucional que más de 18 estados habían aprobado raudos y veloces. El modelo del Estado mexicano este sexenio se parece mucho a las muy anteriores presidencias encabezadas por el PRI. La democracia dirigida desde el centro, por no decir el término de los partidos comunistas de centralismo democrático, que practicó el presidente Adolfo López Mateos, por cierto, del Estado de México, y a quien debemos al cincuentenario Tláloc y su Museo de Antropología, que tanto orgullo nos da.

La fábula que el siglo pasado —1956— popularizó el presidente de Guatemala Juan José Arévalo, se llama El tiburón y las sardinas; hace un símil satírico del conocido decir de que el pez grande se come al chico y se refiere al triste papel de la Organización de Estados Americanos en el juego político interamericano. Lejos está el poder central de la Federación de México en querer tragarse a los poderes estatales. No estamos ante un tiburón, pero sí ante un pescado con bombín, diciéndole a la cucurumbé de provincia: “¿Pue qué no que así negra está bonita?”.

Sólo así se entiende la preocupación del recién estrenado INE por que la nueva ley de instituciones y procedimientos electorales restrinja, limite y anule las presiones de las autoridades estatales sobre los tribunales electorales: eso es privilegio del centro. Como privilegio del centro y grave dificultad está siendo encontrar consejeros electorales locales en 31 entidades de la república en tiempo tan breve: la organización de los procesos electorales de 2015 está a la vuelta de la esquina y las leyes secundarias deben estar listas exactamente dentro de 14 días. Así se explica que se encuentren en el callejón sin salida de los consejeros electorales estatales. En el caso de los consejeros estatales se repetirá sin duda el procedimiento de la integración del INE del centro: reciclar los anteriores consejeros del IFE, aduciendo de nuevo la sabiduría pueblerina: más vale bueno por conocido. ¿Por qué no estrenar nuevos procesos que abran la participación política a gente proba y de prestigio, que muchos hay en las entidades federativas sin vínculos con los partidos políticos?

Ha de recordarse el dicho de la abuela: “Despacio, que tengo prisa”. Eso no parecen entenderlo los políticos de ahora; todo es para ayer. De la misma manera que el Instituto Federal de Telecomunicaciones se sacó de la manga y mordiendo el plazo que se había fijado la suma de 830 millones de pesos a pagar por la concesión de cada nueva cadena de televisión abierta, se está haciendo todo lo demás. Yo no pretendo saber que la cifra anunciada sea correcta: sé que es diferente históricamente a lo que pagaron en su momento los actuales concesionarios de televisión. Nadie ha salido a explicar cómo se llegó a la mágica cifra. ¿Por qué no mil millones, o cien o ninguno?

Porque lo digo yo, diría papá. Un pescado con bombín.

Comparte esta entrada

Comentarios