No puedo ser feliz

Ni idea tengo de los beneficios a los que tengo derecho con la pensión universal. Voy a recibir 580 pesotes mensuales, de manera vitalicia.

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Félix Cortés Camarillo 21/03/2014 01:13
No puedo ser feliz

Para que no se me olvide cómo es tu cara, para imaginarme que estoy contigo.

Los Caifanes, Mátenme porque me muero

 

Mi corazón ruge henchido de esperanza y repleto de placer. Si mis oraciones son escuchadas, el Senado de la República aprobará entusiasta el seguro de desempleo, que me salvará —al menos durante seis meses— de la muerte por inanición. Estoy leyendo la entrevista que le dio a Excélsior el señor Alejandro Murat Hinojosa, director del Infonavit, quien se defiende de las malas lenguas que dicen que ese seguro será en mengua de los derechos que antes yo tenía para comprar una casa de interés social —creo que todas lo son— para empezar a forjar un patrimonio.

Entre otras linduras, don Alejandro me reveló que gracias a las munificentes administraciones que padecemos, cada año pierden el empleo en México un millón 200 mil pelados, promedio de los últimos cinco años. En tiempos de crisis puede subir la cifra a un millón y medio. Cualquier baba de perico para lucirla en un informe presidencial. Ya ni decir que los primeros mandatarios suelen prometer generar entre 300 mil y un millón de empleos fijos al mes.

Ya no aguanto las ganas de que me corran en mi chamba. Si los senadores aprueban el bodrio, y no me cabe duda de que lo van a aprobar, mi futuro está asegurado. Bueno, si mi expectativa de vida es menor a seis meses.

Yo trabajo desde que me acuerdo. A veces he cotizado en el Seguro Social y he tenido la fortuna de recibir su atención médica. Pero no creo haber cotizado 104 semanas continuas en los últimos tres años. Ya me jodí. Pero suponiendo que ese escollo se haya salvado o que yo consiga algún amanuense en el Seguro que modifique mi historial, luego de que me corran de mi trabajo tengo que esperar 45 días para merecer la limosna, que don Manlio Fabio Beltrones califica de una ampliación de derechos y un logro más de la política social del gobierno. En todo caso, y vuelvo al señor Murat Hinojosa sobre los beneficiarios del seguro de desempleo: “El primer mes recibirán 60% del salario base; 50% el segundo; 40% el tercero, y durante los últimos tres meses recibirán 30%”. Desde luego que hay que esperar a enero de 2015, además de los 45 días de hambre. Y eso, solamente una vez cada cinco años y siempre y cuando no se perciba otro tipo de apoyo o pensión. Dudo que alguien sobreviva.

Pero no sé de qué me quejo, si yo ya tengo más de 65 años de edad.

Ni idea tengo de los beneficios a los que tengo derecho con la pensión universal. Voy a recibir 580 pesotes mensuales, de manera vitalicia. Gradualmente, a una tasa de longevidad del 0.85 (no entiendo un carajo qué es eso), mi pensión subirá hasta alcanzar la fabulosa cantidad de un mil noventa y dos pesos cero centavos, moneda nacional.

En el caso de que tenga yo la mala idea de morirme, mi viuda y mi hija recibirán dos meses de mi estipendio por haber sido ciudadano cumplido de este país, para los gastos funerarios. No sé si esta suma cubra mi última voluntad de que mis cenizas sean esparcidas sobre las aguas del Sena, ribera izquierda. Aun si no fuera suficiente, me iré con la sonrisa de que mis impuestos han servido para mantener a varias legislaturas mexicanas, con los exiguos gastos que sin duda les garantiza el seguro de desempleo, para cuando llegue el momento en que lo ocupen.

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