Podría volver

Gazprom, la mafia rusa que está detrás de la anexión de Crimea, puede darnos clases de procedimientos ilegales.

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Félix Cortés Camarillo 19/03/2014 02:59
Podría volver

Pero no vuelvo por orgullo simplemente;

si ya juré nunca volver, debes creerme que cumpliré,
y mi promesa es no volver...

Podría Volver, Juan Gabriel

 

Viendo la ceremonia conmemorativa del 18 de marzo de 1938, un compañero de trabajo y yo coincidimos de inmediato en que era un ritual que pudimos haber visto idéntico varias veces hace 20 años, 25, 15 o 30. Lo único que cambiaría, acaso, era el nombre de los actores. Sustituir a Enrique Peña Nieto por Luis Echeverría o José López Portillo, Romero Deschamps por Joaquín Hernández Galicia o Sebastián Guzmán Cabrera. Nada hubiera cambiado. Cosoleacaque por Salamanca. El discurso sigue siendo el mismo. La mirada puesta en lontananza y la convicción unívoca de que en el petróleo está nuestro futuro y que todos los mexicanos estamos en deuda con las huestes del sindicato petrolero, como dijo Romero Deschamps ayer.

El asunto debiera ser encontrar la causa que lleva a los mexicanos a seguir comulgando con esas ruedas de molino que no caben en nuestras bocas. Hace cinco siglos los tlatoanis acostumbraron a nuestros ancestros a deslumbrarse con la espectacularidad del rito, los cuerpos descorazonados rodando por las escalinatas eternas de los templos y las caras ennegrecidas por la sangre embadurnada en ellas. Sólo por eso los primeros mexicanos aceptaron con sorna y facilidad fingida el verbo y la forma del nuevo dios recién llegado. Sólo así pudo nacer el barroco mexicano que oculta en los cimientos de las columnas de los templos católicos piedras dedicadas a las deidades viejas, de casa. La teatralidad triunfa. Carita mata verbo, dicen los chavos, y tienen razón.

El Presidente de México está empeñado en la transformación radical del país a partir de modificar todo el proceso que involucra su recurso más importante, el petróleo. Las posturas disidentes ante la histórica medida son muy respetables, especialmente si se considera la prisa con la que toda una institución del pensamiento, el nacionalismo a ultranza de la estatización petrolera, pretende catafixiar por el pensamiento pragmático del capitalismo brutal.

Sea. A Peña Nieto se lo aprobaron unos señores a los que nunca les hemos dado importancia. Se llaman diputados y senadores. Ellos dicen que nos representan y cobran como si así lo hicieran. Pues esos señores, en nuestra representación, aprobaron la confusa y difusa Reforma Energética, de cuyas leyes secundarias no tenemos idea. Los inversionistas de extranjia están limándose las uñas y afilando los picos para entrar al México energético a la menor provocación. Que así sea.

Pero si todo va a cambiar, que se erradique también la corrupción, para que la modernidad sea verdadera.

Y conste que no me chupo el dedo. Nuestros futuros socios en Pemex no son hermanas de la caridad. Gazprom, la mafia rusa que está detrás de la anexión de Crimea a la Federación antes soviética, puede dar clases de procedimientos ilegales. Pregúntenle a Walmart por la tienda de San Pedro, en Nuevo León, y los sobornos entregados para obtener permisos. La China antes comunista, y hoy en proceso permanente de transición, alberga en sus entrañas a una de las organizaciones mundiales que controla el juego de apuestas en el casino más impensable. Pero a nuestro nivel local podríamos aminorar las exposiciones brutales de la corrupción.

Por lo menos, podríamos exigir no volver a los viejos ritos de la sumisión reverente. No volver, por orgullo, simplemente.

Pilón.- Se necesita ser un ignorante para comprar el borrego de que un sicario michoacano está preso, acusado de secuestro, con el objeto de extraer órganos y ponerlos a la venta. Eso es no tener idea de lo que es un trasplante de órganos y confundirlo con un puesto de vísceras en el mercado. Pero de que los hay, los hay.

 

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