Fue una luz

Ahora resulta que nadie sabe, nadie supo. Todos obraron no solamente de buena fe y mejor intención de servicio y bien social.

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Félix Cortés Camarillo 13/03/2014 02:05
Fue una luz

¿Cómo fue? No se decirte cómo fue, no se explicar lo que pasó...

Ernesto Duarte Brito, Cuba. Cómo fue

 

Puede ser que el más incomprensible de los escándalos en torno a la Línea 12 —la Línea Dorada— del Metro sea que las ruedas de sus vagones no corresponden a los rieles sobre los que ruedan; una joya del absurdo que obliga al conductor a reducir la velocidad de sesenta kilómetros por hora a veinte, so pena de descarrilar.

Ayer por la mañana escuché en Excélsior Televisión a un directivo de CAF México (Construcción y Auxiliares de Ferrocarriles, S. A. de C. V.), la empresa española que vendió los malhadados trenes de la Línea Dorada del Metro capitalino, explicando que ellos simplemente le entregaron al Gobierno del Distrito Federal los trenes que había pedido. Si sus ruedas no embonaban con los rieles que otra empresa hizo, ese no es su boleto. Claro que no lo dijo en esos vulgares términos que en esta columna suelen leerse.

Inmediatamente después, Darío Celis entrevistó a uno de los herederos del gran empresario Bernardo Quintana, el inventor de ICA (Ingenieros Civiles Asociados), dijo el señor Quintana que efectivamente hizo la obra de construcción de la línea y sus vías, y entregó previo protocolo y certificación y a conformidad del Gobierno del DF su obra civil. No hubo mención alguna a las estaciones cuyo desmoronamiento en pedazos inició en poner al descubierto que toda la línea requiere ser vuelta a construir.

Marcelo Ebrard ofrece 240 mil documentos que dice tener (¿?) de la Línea 12 del Metro “que confirman que todo el proceso de construcción y puesta en operación  se desarrolló en completa legalidad y con la mejor tecnología”.

El secretario de Hacienda se deslinda de la posibilidad de que el gobierno federal rescate financieramente Oceanografía, cosa que nadie ha pedido: en Michoacán, el doctor Mireles se deslinda del detenido Hipólito Mora.

Todo el mundo se está deslindando de todo y de todos.

Ahora resulta que nadie sabe, nadie supo. Todos obraron no solamente de buena fe y mejor intención de servicio y bien social; por encima de todo, las cosas fueron hechas de acuerdo con la ley, cubiertas con la más completa documentación. ¿Cómo se podría explicar la negligencia, el descuido, la imprudencia, de todos los que vieron pasar por su escritorio los planos, maquetas, modelos y contratos para  gastarse tantos miles de millones de pesos en una obra que no sirve para nada? ¿Quién les va a explicar a los pasajeros de la Línea 12 del Metro la razón por la que ahora tienen que viajar como sardinas enlatadas en autobuses insuficientes, duplicando el tiempo de su traslado?

Los gobiernos son renuentes en permitir que los fraudes y trampas que en su ejercicio se realizan sean conocidos, aunque los capitostes al mando tengan pleno conocimiento de ello. Suele suceder que los mismos que ocultan la información, o pretenden maquillarla, son los beneficiarios de las trapacerías de otros que, con frecuencia, son sus subalternos. Solamente así puede entenderse que, a la hora de la hora, todos los involucrados tengan a la mano la más abundante y complicada documentación de una operación más limpia que nalga de princesa. ¿Cómo se logra ocultar tanta cochinada?

El habla popular, que es expresión de la sabiduría de las masas, sugiere que con una luz.

Otra vez los términos vulgares.

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