Una carta fatal

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Félix Cortés Camarillo 03/03/2014 02:04
Una carta fatal

Pascal Beltrán del Río, director editorial del diario Excélsior, me hizo llegar copia de una “carta abierta” que, en cabal ejercicio de sus funciones, le envió el embajador de Rusia en México Eduard R. Malayan. Por su contenido la transcribo íntegra, a la letra. El que tenga ojos para leer que lea; el que tenga criterio para hacerse una opinión que se la haga. Si algún segmento irrelevante se suprime en su publicación, será que el espacio del periódico requirió esa edición.

“No esperaba que en una edición tan respetable como Excelsior se hubieran publicado comentarios tan preconcebidos del señor Félix Cortés Camarillo que se llama Cancionero. Ni siquiera es el estilo del autor que me sorprende (dejemos para el cargo de su consciencia la manera con que trata a mi país que, digamos, podría ser mejor), sino que no hay nada concreto ni hechos algunos en la supuesta opinión personal del mencionado Cancionero que de paso insulta al presidente Vladimir Putin, contando de su supuestamente destructiva política por lo que respecta a los gays y sus represiones.

“Este señor se permite palabras obviamente groseras sobre el legítimamente elegido presidente de Rusia Vladimir Putin, llamándole fuera de lugar el zar de la Federación Rusa. Si el autor se refería a la popularidad y al reconocimiento que tiene dentro del país (las acciones de Vladimir Putin gozan del consentimiento de más de la mitad de la población de Rusia que es, digamos, notablemente más de lo que tiene cualquier  otro líder político de un país grande) y en el extranjero, se le perdona. Se podría haber referido a los resultados de las recientes encuestas de la revista británica Times o la americana Forbes que han considerado al líder ruso como una de las personas más influyentes del mundo.

“Tampoco puedo estar de acuerdo con la opinión del Cancionero que considera los Juegos Olímpicos en Sochi como un proyecto personal del presidente ruso. Según su lógica, cualquier proyecto grande en la infraestructura que se realice a nivel del Estado en Rusia, México, Estados Unidos u otro país, sea la construcción de una fábrica importante, planta energética o una carreta, se puede relacionar con las ambiciones políticas de alguien. La Sochi Olímpica es un proyecto estratégico de gran escala para el desarrollo de la infraestructura del sur de Rusia, destino de recreo para ciudadanos rusos y extranjeros, que se espera que cree en la región un claster deportivo y turístico de gran envergadura.

“La preocupación que muestra el autor sobre el hostigamiento de los gays y lesbianas en nuestro país con la retórica olímpica en el fondo también está nada más que para reírse. El Cancionero deja otra vez los hechos a un lado. Y estos son así: en Rusia, efectivamente, se ha aprobado una ley que prohíbe la propaganda del homosexualismo entre los menores de edad. Y no solamente se trata del homosexualismo sino de cualquier abuso de carácter sexual respecto a los niños. Insisto que la ley es para proteger a los niños. No tiene nada que ver con el perseguimiento de las personas por su orientación sexual. En Rusa las personas con la orientación sexual no tradicional no se consideran gente de segunda calidad, no se les discrimina en ningún lado: ni en el trabajo ni en la carrera ni en el reconocimiento social. Además, en Rusia, a diferencia de un tercio de los países del mundo, no existe responsabilidad penal por la orientación no tradicional.

“Se le caracteriza también al Cancionero que, sin desdeñar los estándares dobles ni la tergiversación de los hechos, intenta pasar el tema de los Juegos Olímpicos de Sochi a lo secundario, turbio, lo que es bastante indicativo ya que no es la primera vez. Este esquema ya se aprobó durante los Juegos Olímpicos en Pekín cuando la ecología, los derechos de los animales, cuestiones de una incorrecta política interior y exterior e incluso el posible boicoteo se metían en el mismo saco, exactamente como se hace ahora en el caso de Rusia.

“Muy triste que algunos periodistas están intentando disminuir el tema de la olimpiada a tan sólo corrupción, a  las aldeas Potemkin y a las ambiciones de Putin, continuando así la guerra informativa que empezó hace tiempo, no hoy ni ayer. Desafortunadamente no esperamos que hagan una excepción por Rusia, por la olimpiada de Sochi.

“La libertad de palabra implica también cierto grado de profesionalismo, de la responsabilidad y objetividad de parte de los periodistas por lo que escriben Quisiera creer que los siguientes artículos de Excelsior sobre los juegos Olímpicos de Sochi se dedicarán a las competiciones deportivas, a las emociones de los atletas y a las impresiones de las multitudes de hinchas.

“Por mi parte estoy dispuesto a encontrarme con los periodistas de su diario y dar todas las aclaraciones necesarias en una abierta discusión.”

Kak to.

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