Vito Manué, tú no sabe inglé

Para la política del norte de este continente, el tema de convertir a esta zona en la más competitiva y rica del universo no es por el momento prioridad mediática

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Félix Cortés Camarillo 21/02/2014 02:10
Vito Manué, tú no sabe inglé

La mericana te buca y tú le tiene que huí;

tu inglé era de trái guan; de trái guan, y guan tu tri.

Vito Manué, tú no sabe inglé.

Poema de Nicolás Guillén, cantado por Bola de Nieve

 

Nunca hemos logrado entender que para el anglosajón y su cultura egocéntrica, el mundo entero solamente es importante en la medida en que afecta el propio interés. O mejor dicho, el propio capital. La frase clásica de que Estados Unidos no tiene amigos, tiene intereses, es emblemática de esa forma de pensamiento, y la breve reunión cimera de los gobernantes de Canadá, Estados Unidos y México del miércoles, la cumbre de los three amigous en Toluca, quedó en evidencia igualmente en las preguntas de los medios estadunidenses asistentes, que en las respuestas del señor Obama. Para la política del norte de este continente, el tema de convertir a esta zona en la más competitiva y rica del universo no es por el momento prioridad mediática: el asunto de hoy es la Ucrania y la Venezuela reprimidas.

Tal vez es una cuestión de idioma. Y de tiempo. El Tratado de Libre Comercio entre los tres países de América del Norte está cumpliendo 20 celebrados años. Casualmente, ahora cumple 70 años el séptimo largometraje de Walt Disney, The Three Caballeros, uno de los primeros híbridos de película animada con actores reales. En 1944, el 21 de diciembre para ser exactos, se estrenó en México la guapachosa cinta.

Los periodistas gringos —más bien los que cobran caro como asesores en comunicación social—, a falta de más jugoso material informativo, bautizaron la minicumbre breve de Toluca como el encuentro de the three amigos. Debe ser cuestión del tiempo: ya no se trata de Donald Duck en visita de buena voluntad a las tierras de los dos más importantes países al sur, especialmente después de la guerra, en 1944. Ya no se trata de seducir con la voz aguda al brasileño perico fumador de puros, José Carioca, ni al gallo mexicano Pancho Pistolas. Esos eran otros tiempos. Ahora somos socios y con Canadá, Pancho Pistolas y el Pato Donald vamos juntos a integrar la primera potencia comercial, económica —y energética— del mundo. Para ello han de reunirse los encargados de las fuentes energéticas para coordinar políticas. La letra pequeña de la reforma mexicana.

Si eso de que somos tres socios iguales y parejos, cosa que yo no compro, es cierto, podríamos empezar pasando del inglés del guan tu tri al español de las demandas documentadas como justas por la historia y por la realidad actual; el tema del libre tránsito de mercancías tiene que estar aparejado con el libre flujo de las personas. Si eso no cristaliza, toda la verborrea de la comunidad americana es mero rollo que justifica la existencia de una gran maquiladora que ofrece mano de obra barata a quien tiene el capital. Especialmente cuando la política migratoria de  Estados Unidos, después de septiembre once, ha producido millares de familias separadas porque los padres llegaron a tierra extraña como ilegales y  ahí engendraron hijos legales que no pueden unirse con sus padres que fueron deportados por pasarse una luz roja y no traer licencia de manejo.

Pues eso, my three caballerous.

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