Nunca sabrás

La cumbre no nos va a dar nada. Se firmarán documentos que ya se negociaron... se dirán discursos con las mismas frases huecas...

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Félix Cortés Camarillo 18/02/2014 01:03
Nunca sabrás

Alcaldes de México, acabo de descubrir, es una revista que existe desde hace cuatro años y aunque no me consta, sospecho que tiene menos lectores que anuncios espectaculares en las calles de la Ciudad de México, especialmente en la delegación Magdalena Contreras, donde yo vivo, y donde es virreina doña Leticia Quezada, que ornamenta con su rostro la portada del más reciente número. A mí, el Photoshop ha dejado de asustarme hace varias publicaciones, de manera que concedo que la delegada en mi demarcación es atractiva, de la misma manera que condeno la desfachatez con la que esta señora clausura y desclausura obras que violan normas de uso de suelo, reglas de construcción y, especialmente, la inteligencia humana en su delegación. Pero se necesita un presupuesto choncho para decorar el Periférico con rostros gigantescos: yo sé lo que cuestan los espectaculares, cosa que usted, mi amigo lector, nunca sabrá.

La conferencia de prensa de los embajadores de México en Canadá y Washington, con el subsecretario de Relaciones Exteriores para América del Norte el pasado domingo fue un perfecto presagio de lo que será la reunión cumbre de los mandatarios principales de Estados Unidos, México y Canadá: no nos enteramos de nada.

El inconsciente colectivo mexicano sigue pensando, en el culto a Onán, que en Toluca se va a anunciar que Canadá dejará de exigir visas a los mexicanos que pretendan entrar a su territorio, que Barack Obama anunciará una reforma migratoria que dé amnistía a los 11 millones de compatriotas ilegales en Estados Unidos y que los tres mandatarios se pronunciarán por una revisión del TLCAN para arribar a un nuevo trato que, además de garantizar el libre tránsito de mercancías, facilite el de las personas.

Y es que el inconsciente ese no quiere entender que las visas se establecen para impedir que los habitantes de un país jodido invadan —cuando no son necesarios— el territorio de países más prósperos. Por eso los suizos acaban de votar para imponer cuotas a los extranjeros de la Unión Europea que quieran asentarse en sus cantones, dándole en la torre a la idea de la UE. Tampoco entiende este inconsciente que a diferencia de lo que se usa en México, una reforma migratoria tiene que ser formulada, discutida y aprobada por el Poder Legislativo, y que el Presidente de Estados Unidos lo único que hará es firmarla. Cuando exista. Tampoco entiende este inconsciente que el veinteañero TLCAN ya no se va a revisar. Lo malo de no querer entender estas cosas es no darse cuenta. Nunca sabrás, inconsciente colectivo.

El complejo y riesgoso evento de reunir a los jefes de Estado de Norteamérica entera en una ciudad como Toluca —cuya infraestructura es insuficiente para las necesidades de seguridad que implica— será un éxito si transcurre como deseamos, con fluidez y tranquilidad, con bloqueos carreteros que no deseamos y descontento de los locales incluidos. Fuera de eso, la cumbre no nos va a dar nada. Se firmarán documentos que ya se negociaron hace semanas, se dirán discursos con las mismas frases huecas y promesas de un mejor futuro, y cada quien se irá a su casa. Si en las conversaciones unilaterales se habla, por ejemplo, de Apachingán, de la pareja canadiense pasada a cuchillo en Ajijic hace unos días, o del motociclista gringo que pasaba por Michoacán y nunca llegó a Zihuatanejo, eso es algo de lo que nunca sabremos.

Pilón.- ¿Puse What’s the fuzz? ayer en este espacio? No, no, no. La canción tomada de Jesucristo Superstar se llama What’s the Buzz? (murmullo, susurro). Fuzz es el nom de guerre de una tal María Fernanda Malo Álvarez, que está tan buena como para salir en revistas para “caballeros”.

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