Medias tintas

Para refrescar su memoria, déjeme decirle que Castillo Cervantes fue llamado de urgencia par sustituir a su jefe, el procurador general de Justicia del Estado de México, Alberto Bazbaz, hoy titular de Inteligencia Financiera en Hacienda, cuando a éste se le hizo bolas el engrudo el misterioso caso de la niña Paulette.

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Félix Cortés Camarillo 16/01/2014 01:20
Medias tintas

Alfredo Castillo Cervantes tiene apenas 38 años y una breve carrera en la procuración de justicia. Sin embargo, tiene aparentemente la confianza del presidente Peña Nieto, quien lo ha identificado como un bombero a la mano para apagar incendios, especialmente si las llamas de esos incendios llegan a los medios de comunicación, y del sólido equipo que viene del Estado de México. A propósito de presencia mediática, no olvidemos que el abogado escribió un tiempo una columna con el título de Justicia posible, tratando de narrar y explicar hechos, procedimientos y métodos de la procuración de la justicia al ciudadano común y corriente.

Para refrescar su memoria, déjeme decirle que Castillo Cervantes fue llamado de urgencia par sustituir a su jefe, el procurador general de Justicia del Estado de México, Alberto Bazbaz, hoy titular de Inteligencia Financiera en Hacienda, cuando a éste se le hizo bolas el engrudo del misterioso caso de la niña Paulette y su nunca resuelta muerte.

Más recientemente, cuando los caprichos de una jovencita hija del procurador del Consumidor mandó a cerrar —exitosamente— un restaurante caro de la Condesa para despeñar la carrera de su padre Humberto Benítez Treviño, el entonces subprocurador de Justicia de la República, Castillo Cervantes, fue llamado para hacerse cargo de la papa caliente.

Tanto Bazbaz como Benítez Treviño pueden presumir a la fecha una relación de amistosa cercanía con el presidente Peña Nieto. Lo cierto es que para cubrir los baches que su incompetencia o circunstancial mala fortuna causaron en sus caminos, Benítez y Bazbaz entregaron sus cargos respectivos a Castillo Cervantes. En ambos casos, el sustituto demostró entusiasta empeño en dar golpes espectaculares para demostrar que había llegado alguien ahí. La función del bombero, pues.

Ayer por la tarde, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, dio posesión a Alfredo Castillo Cervantes como nuevo y especial comisionado del gobierno federal para Michoacán. No sustituye al secretario de Gobernación nominalmente, pero sí en sus funciones que son en primer sitio las de restablecer la relación entre la ciudadanía y el Estado mexicano.

En el mito hesiódico de Pandora, esa versión griega de la curiosa Eva, la mujer abre la vasija que ahora llaman caja liberando todos los males de este mundo. Zeus quería castigar a los mortales por el atrevimiento de Prometeo, que le robó el fuego para darlo a los hombres y se sentía muy salsa. De la misma manera que Eva, Pandora es la culpable de toda la desgracia humana. La interpretación del mito adquiere diversas formas: la más importante es que no se pueden hacer las cosas a medias. Se abre la caja o no se abre. Las cosas a medias tintas suelen salir mal.

El doloroso caso de Michoacán no viene de ahora; ni siquiera de la administración de Calderón. Lo cierto es que ahí se destaparon varias vasijas de Pandora y nadie quiso o nadie supo ni volverlas a tapar ni combatir a los males del mundo: sacar a los soldados de los cuarteles es muy sencillo. Hacerlos que regresen a ellos no es tan simple.

Volviendo al mito griego, cuando Pandora logró cerrar su caja, dentro de ella quedó solamente la esperanza. Alfredo Castillo Cervantes tiene la palabra.

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