Igual que en un negocio

Dentro de unas horas comenzarán a regirnos nuevas limitaciones y obligaciones parte importante de nuestra vida cívica.

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Félix Cortés Camarillo 31/12/2013 00:00
Igual que en un negocio

Yo llevo en mi existencia, un libro donde llevo mi contabilidad…

 

La soberbia occidental nos hace pensar que todo el mundo está pendiente de la medianoche de hoy para recibir un año más en nuestra contabilidad. No hay tal; solamente la parte del mundo que se rige por el calendario gregoriano, cristiano, del siglo XVI, va a estar brindando esta noche, festejando y haciendo promesas que fácilmente pueda romper. Otras culturas celebran en otras fechas, según los calendarios que les rigen y, que no siempre coinciden con las fechas de Occidente, el inicio de sus años.

Para los musulmanes, el año 1435 de la Hégira entró el 5 de noviembre de este 2013. Se celebran esos años desde que Mahoma inició su peregrinación de La Meca a Medina. La fiesta judía del Rosh Hashanna recibió al año nuevo equivalente a 2014 —esto es el año judío cinco mil 774 contado a partir del génesis-al atardecer del 4 de septiembre de este año. Los chinos recibirán el año nuevo durante una serie de festividades, con cohetes abundantes, que inicia el próximo 31 de enero: será el Año del Caballo.

Pero en fin, aquí nos tocó celebrar. Que los mexicanos tenemos pocos motivos.

Dentro de unas horas comenzarán a regirnos nuevas limitaciones y obligaciones parte importante de nuestra vida cívica, lo que nos dolerá más es el bolsillo. La conjunción de una situación económica de crisis con estancamiento que parece regresión y de novedades fiscales que favorecen a los mayoritarios evasores y castigan al causante cautivo nos hacen ver un año poco promisorio.

Además de que nuestro ingreso real personal se verá menguado por las tasas incrementadas de impuestos directos e indirectos, los estragos a la economía de las empresas comenzarán a infringir mañana mismo, hará disminuir la creación de empleos: en otras palabras, la chamba va a estar escasa, a menos de que seamos publicistas de las bondades de las reformas aprobadas al vapor.

Yo no dudo de que la modernización de Pemex y de toda la industria energética mexicana pueda reflejarse en una mejoría general de la actividad económica a futuro, pero los presagios más optimistas hablan de un plazo mínimo de dos años para que la podamos ver reflejada en las cuentas domésticas.

Pero hay otra causa de pesadumbre: una parte considerable del territorio nacional está sometido a una ambigua situación, que puede llamarse de cualquier manera menos que una firme y estable gobernabilidad. Bandas bien organizadas del desorganizado narcotráfico alternan con policías ineficientes, corruptas, faltas de capacitación o de armamento o una combinación de los cuatro factores. Otras gavillas se adjudican la función de preservar un orden inexistente y marcado solamente por el uso de las armas y se llaman grupos de autodefensa. En ese fragilísimo equilibrio recibimos 2014.

Nuestra hipotética contabilidad para 2014 está en números rojos. Sin darnos cuenta realmente, durante la segunda mitad de 2013 y, a través de nuestros representantes en el Poder Legislativo, le extendimos al Ejecutivo federal un cheque en blanco a cuenta de nuestro futuro. Muy pronto vamos a ver cómo se modifica nuestro estado de cuentas. Por lo pronto, el único activo fijo del que disponemos consiste de buenos deseos.

De mi capital personal les envío a todos ustedes una buena porción para 2014.

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