La Guadalupana, la Guadalupana…

El papa Francisco se hizo merecedor de la portada de Time fundamentalmente por el contenido social que quiere darle a “su” iglesia.

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Félix Cortés Camarillo 13/12/2013 01:41
La Guadalupana, la Guadalupana…

Francisco no es el primer Papa en aparecer en la portada de la revista Time, seleccionado como el personaje del año. Antes fueron así distinguidos Juan XXIII y Juan Pablo II, cuyos respectivos ejercicios trajeron transformaciones importantes a la Iglesia católica. Si bien los cambios introducidos por Juan XXIII fueron de mayor sustancia con intención de modernidad y adaptación a los nuevos usos sociales del mundo. El manejo de medios demostrado por el polaco resultó de mayor efecto. La circunstancia actual del catolicismo en el mundo singulariza la presencia del Papa argentino en la portada de la importante publicación de un país en donde el catolicismo no picha ni cacha en ligas mayores.

El catolicismo no solamente enfrenta una crisis de vocaciones sacerdotales: con el desarrollo de los medios de comunicación bien se podría encontrar vehículos para difundir La Palabra. Pero el abandono de la fe ha afectado a la feligresía misma. La estadística, ese instrumento que usan los políticos de toda ralea para documentar sus mentiras, puede decir misa: cada vez hay menos católicos en el mundo, si se entiende por miembro de una iglesia al individuo que no solamente acepte su credo, sino que practique su rito, se apegue a su canon de moral y guarde las fiestas, como sucede evidentemente en las otras religiones del mundo como el islam o el judaísmo.

El anuncio de Time coincide con el cíclico fenómeno de la celebración Guadalupana. Rito basado en un cuento que no tiene sustento histórico ni científico, el culto a la Virgen de Guadalupe se ha integrado a la cultura nacional de los mexicanos con una fuerza tal que sorprende a los extraños: los propios entendemos muy bien el papel que el sincretismo de las potentes creencias prehispánicas, sometidas a la fuerza de la religión triunfante, produjo no solamente un estilo barroco especial, sino una fe que va más allá de su original. No se puede decir con absoluta certeza que la fe de la mayoría de los mexicanos sea católica, sin duda alguna es guadalupana, de alguna manera. Ese hecho inobjetable no se demerita al reconocer que la injusticia social rampante en nuestro país abone el terreno de la esperanza inútil como último reducto. Se encuentran guadalupanos legítimos también entre las clases pudientes. Juan Pablo II entendió la fuerza de la fe guadalupana y eso explica su vehemente esfuerzo de canalizar el culto mariano hacia el Cerro del Tepeyac.

No es previsible que el papa Francisco siga esa senda. El argentino se hizo merecedor de la portada de Time fundamentalmente por el contenido social que quiere darle a “su” iglesia. “Lo que hace tan importante a este Papa es la rapidez con la que capturó la ilusión de millones que habían abandonado toda esperanza en la Iglesia”, argumenta el editor de la revista. Para fortalecer la decisión recuerda la vocación populista del pontífice. La Guadalupana lleva un gol en el partido de ida.

Pilón.- Bella, impecable, la nueva credencial del IFE, EFE, ENE, INE o como le quieran poner al infalsificable documento. ¿Alguien ha dicho cuánto va a costar cada pieza del plástico que deberá renovar todos los plásticos del país con el cambio de marca? Moses is Moses and business is business.

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