Con más seguridad, mayor democracia

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Federico Ponce Rojas 24/05/2014 01:03
Con más seguridad,  mayor democracia

El avance democrático que ha tenido la Ciudad de México en el último año y medio tiene su base, paradójicamente, no en la Reforma Política ni en el desarrollo  social, sino en la seguridad pública.

Hoy, el doctor Miguel Ángel Mancera puede presumir como parte de su capital político el avance en seguridad que sólo le cuestionan los contestatarios actores de la oposición; sin embargo, las cifras duras  demuestran que, hasta el momento, la Ciudad de México es la entidad federativa  más segura  del país y  cuenta  con una incidencia  delictiva  que no se observaba  desde hace 12 años.

El jefe  de Gobierno, quien desea heredarle a los chilangos una Constitución  y un marco legal  que les dé  la mayoría de edad  y los convierta en el estado 32 de la Federación, depende en gran medida de negociaciones políticas, la anuencia presidencial, el ganarse las voluntades de grupos fácticos, el “fuego amigo” del partido que lo postuló y los mezquinos intereses de organizaciones  sociales.

Pero en materia  de seguridad  y justicia, ahí nadie puede arrebatarle el éxito. Rumbo al próximo periodo preelectoral, el doctor en derecho rinde buenas cuentas a  sus gobernados y a los millones  de mexicanos y extranjeros que circulan, trabajan, estudian, visitan o se divierten en la Ciudad de México.

La movilidad en la capital del país es compleja debido a que su red vial principal cuenta con más de diez mil 200 kilómetros (superior a la distancia que hay entre las ciudades de Montreal y Buenos Aires), por la cual circulan diariamente casi cinco millones de vehículos que crecen anualmente en 200 mil unidades; aquí vivimos casi nueve millones de habitantes y tenemos una población flotante superior a los cuatro millones de personas que diariamente provienen de los estados de México, Morelos e Hidalgo. Otro aspecto importante  de esa complicada convivencia es que el año pasado hubo  más de ocho mil movilizaciones sociales, la mayoría por demandas de tipo federal y en las que participaron casi cinco millones de manifestantes.

A pesar de esa Torre de Babel que es la Ciudad  de México, la capital de la República, sede de los Poderes de la Unión, motor financiero del país, asiento del mayor número de escuelas públicas y privadas, y la entidad con más museos  en el país, sigue su marcha sin que exista una violencia generalizada  o que la inseguridad  detenga los procesos productivos en esta región.

Los números respaldan la acción del jefe de Gobierno. Se registra una baja en los 14 delitos de alto impacto que establece el Sistema Nacional de Seguridad Pública para medir la incidencia delictiva. Además, propuso y fue aceptado por sus colegas gobernadores el blindaje de la Ciudad de México. Mediante el operativo conocido como Escudo Centro, en el que participan los estados de Hidalgo, Puebla, México, Morelos, Tlaxcala, Guerrero y el Distrito Federal, se busca abatir el robo de vehículo, el robo a transportistas, a camiones repartidores y a pasajeros de taxis o microbuses.

Otro programa exitoso del doctor Mancera Espinosa es “Por tu familia, desarme voluntario”, con el cual  se han intercambiado más de diez mil armas y miles de cartuchos por aparatos tecnológicos o dinero, lo que le ha valido el reconocimiento de la Secretaría de la Defensa Nacional como el primer lugar de la República en retiro de armas de fuego.

Los diversos operativos conjuntos entre la Procuraduría General de Justicia del DF y la Secretaría de Seguridad Pública del DF también han coadyuvado en el mayor margen de seguridad y de percepción ciudadana, por primera vez en muchos años, existe una verdadera coordinación entre dos funcionarios que son el mismo equipo. Además, en las estructuras operativas hay una verdadera cultura  del respeto a los derechos humanos.

Sin duda, los habitantes de esta Ciudad de México damos testimonio de que el Distrito Federal no es una ciudad violenta ni infiltrada por el crimen organizado y donde podemos realizar nuestras actividades cotidianas con un razonable margen de seguridad. El delito no va a desaparecer, porque éste es consustancial a la condición humana, y el jefe de Gobierno no nos ha ofrecido esa quimera.

Los avances en la gobernabilidad de esta metrópoli preocupan sólo a los politiquillos que quisieran ver fracasar esta nueva opción en la administración pública, y por ello esos gritos desaforados que con argumentos falaces y sin fundamento quieren hacernos sentir inseguros o artificialmente buscan expresiones  de un gobierno fallido. Pero esos denostadores  saben que no está en la mente del presidente Peña Nieto utilizar a las Fuerzas Armadas para combatir un problema inexistente. Los leales soldados y marinos tienen su misión en otros estados.

Va por buen camino el mandatario de la Ciudad de México, sus preocupaciones están en cristalizar el proyecto político de convertir a la Ciudad de México en el estado 32. Y sus avances en materia de seguridad y justicia son un primer paso para lograr mayor democracia.

                *Vicepresidente de la Academia Mexicana de
                Derecho Internacional

                fpr_enlinea@hotmail.com

                Twitter:@fpr_enlinea

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