Hoy No Consulta

Los perredistas han obligado a los ciudadanos a dejar de usar sus coches.

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Federico Döring 06/07/2014 00:00
Hoy No Consulta

En 1989 inició la restricción de circular un día entre lunes y viernes, el programa debía aplicarse en la temporada cuando las inversiones térmicas recrudecían la de por sí mala calidad del aire del Valle de México, se buscaba sacar de circulación diaria 20% del parque vehicular.

Para mediados de 1990 la medida se hizo permanente. En 1993 la tecnología automotriz permitió exentar la restricción a la circulación y desde 2003 a la fecha sólo se restringen apenas 7.6% de los vehículos capitalinos.

El debate científico sobre la eficiencia del impacto al ambiente del programa ha acompañado la medida desde que se puso en marcha. Las restricciones para los autos “viejos” se endurecen y los beneficios para los que pueden comprar un motor menos contaminante se mantienen con las calcomanías cero y doble cero.

Con la nueva medida, la industria automotriz calcula que las ventas de los vehículos de no más de cinco años se incrementarán en 30 por ciento.

Ante el descontento ciudadano que provocó la medida desde su anuncio, que la autoridad no logró camuflar haciéndolo en medio de la euforia mundialista, si es que esa fue la intención, los perredistas se apresuraron a defender esta decisión en un carrusel de declaraciones a la prensa, con tal improvisación que los llevó, incluso, a caer en contradicciones, declaraban por la mañana que sí se pospondría la entrada en vigor de la nueva etapa del Hoy No Circula y por la tarde, se autocorrigían aseverando que no hay vuelta atrás. 

Suponiendo que las cifras oficiales son válidas y que la emisión de gases contaminantes al ambiente, pese a las nuevas tecnologías de los automotores, es un problema tan grave de salud pública que obligó al gobierno a endurecer un programa de por sí impopular como el Hoy No Circula, queda otro problema tan expuesto al ambiente capitalino como la contaminación, se trata de la torpeza perredista para echar andar una medida de política pública que se califica de urgente y necesaria.

No hubo una campaña informativa previa y eficiente para compartir las razones del gobierno con la ciudadanía. Con las nuevas reglas del Hoy No Circula se confirma que la promesa de tomar decisiones con la gente y preguntar siempre a la ciudadanía ha cambiado por un gobierno de Hoy No Consulto. En esta ocasión no presentaron ni un par de pequeñas encuestas como aquellas con las que pretendieron legitimar el incremento del boleto del Metro de tres a cinco pesos.

Los perredistas han obligado a los ciudadanos a dejar de usar sus coches y los llaman a utilizar el transporte público. El ineficiente, peligroso, incómodo y cada vez más caro transporte público, que representa también 8% del parque que circula diariamente en la ciudad y que a simple vista, un camión de RTP o un microbús emite más contaminantes que un automóvil. En los hechos han dejado sin alternativa de movilidad a los capitalinos.

La forma es fondo, aun si la medida logra paliar el problema mediomabiental y se reducen los efectos negativos en la salud de los habitantes del Valle de México, persisten cuestionamientos que el PRD no ha sido capaz de responder y que son fundamentales, tres principalmente: si este nuevo Hoy No Circula no funciona ¿qué sigue?; ¿qué otras medidas de gobierno acompañarán el sacrificio de los ciudadanos que se bajan de sus autos? y, tercero, ¿cuánto tiempo pasará antes de que esta nueva etapa restrictiva quede rebasada?

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