Responsables, con nombres y apellidos

Es fundamental que el capítulo del “elefante amarillo L12” no se cierre sin que los responsables paguen por el desaseo de las malas decisiones técnicas.

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Federico Döring 22/06/2014 00:05
Responsables, con nombres y apellidos

En la V Legislatura, a iniciativa del PAN, se reformó la Ley de Responsabilidad Patrimonial del Distrito Federal, conocida como la “Ley Bache”.

En términos llanos, lo que las reformas a la ley establecieron fue un mecanismo mediante el cual los ciudadanos, en caso de ser afectados por la infraestructura de la ciudad, puedan reclamar una indemnización.

Como legisladores, estamos obligados a hacer uso de los mecanismos previstos en la ley para dar cauce al descontento e inconformidad ciudadana. Nos basamos en la “Ley Bache” para denunciar con nombres y apellidos a los responsables de los daños causados a los más de 400 mil usuarios diarios por la suspensión de 11 de las 20 estaciones de la Línea 12.

La ineficiencia de un servidor público, así sea por omisión, en perjuicio de los ciudadanos, debe tener un costo y éste debe pagarse del propio bolsillo de quien lo provocó.

Son dos los exfuncionarios que en su momento pudieron tomar las decisiones correctas o, en el peor de los casos, haber asumido a cabalidad su encomienda; pudieron impedir y detener los errores que a la postre desataron el gran escándalo de la Línea 12, convertida hoy por hoy en la peor de las obras de la ciudad. Deshonroso lugar que no es fácil obtener en la Ciudad de México, en la que abundan las megaobras mal hechas de los gobiernos perredistas.

Hemos iniciado una campaña para recabar firmas ciudadanas que se adjuntarán a las denuncias administrativas que diputados locales del PAN presentaremos el 30 de junio ante la Contraloría del gobierno de la ciudad contra Francisco Bojórquez, exdirector del Metro, y Enrique Horcasitas, exdirector del Proyecto Metro.

Estos personajes deben pagar de su propio peculio a cada ciudadano que se sume a las denuncias por el menoscabo en la calidad de vida y seguridad provocada por el cierre de la L12.

Es fundamental que el capítulo del “elefante amarillo L12” no se cierre sin que los responsables, a los que hoy, como ningún otro partido político en la ALDF, los panistas sí señalamos con nombres y apellidos, paguen por el desaseo de las malas decisiones técnicas, administrativas y hasta políticas de la obra.

Aún quedan paradas en el camino. Seguiremos con detalle, desde la Comisión de Protección Civil, la corrección de las fallas técnicas para el reinicio de operaciones de las estaciones detenidas.

Dentro de la comisión esperamos el resultado del careo entre CAF y Systra, para conocer quién miente sobre el tema de los trenes utilizados en la L12 y que, por supuesto, se explique por qué sólo están funcionando 16 de los 30 trenes rentados por 15 años en más de 18 mil millones de pesos. Un contrato ensombrecido por la sospecha fundamentada de que se otorgó en condiciones por demás irregulares.

 

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