Cuando la perra es brava...

Sólo un regaño en una conferencia de prensa no garantiza que en el próximo informe los anarquistas no repitan su “intolerante numerito”.

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Federico Döring 15/06/2014 00:00
Cuando la perra es brava...

La foto describe perfecto la escena. El jefe de Gobierno interrumpe su participación en el informe de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal mientras una joven mujer, que luego se sabría se llama Roxana y que pertenece al grupo de los anarquistas, grita a pecho abierto mientras levanta un cartel contra la represión junto al propio Miguel Ángel Mancera.

En las fotografías, no se observan los detalles de lo que las crónicas de prensa sí dan cuenta, un joven desde atrás lanza una botella de agua contra el podio, que no alcanza a llegar, y otros más, ubicados en el fondo del salón, gritan insultos más que consignas.

Cinco consideraciones iniciales:

Primero, estos jóvenes gritan no para ser oídos, sino porque no quieren escuchar a nadie.

Segundo, estos jóvenes pertenecientes al movimiento #1DMX, como ellos mismo se denominan, no terminan de enterarse que los supuestos actos de represión contra los que protestan se dieron en el marco de la toma de posesión del presidente Peña Nieto y no del jefe de Gobierno.

Tercero, Miguel Ángel Mancera toma posesión el 5 de diciembre, no el primero.

Cuarto, Mancera no ordenó los operativos para contener a quienes se manifestaban el 1 de diciembre de 2012, durante el cambio del gobierno federal. Quien planeó la estrategia de contención policiaca del #1DMX fue el secretario de la policía capitalina, Manuel Mondragón, de la administración local anterior.

Y quinto, cuando la perra es brava, hasta a los de casa muerde.

La prudencia extrema del PRD se confunde con la tibieza y la complacencia raya en la complicidad.

Los diputados perredistas que pagan fianzas a los anarquistas que destrozan la ciudad y lastiman policías, los mismos legisladores amarillos que envueltos en la bandera del derecho modificaron el artículo 362 para evitar sancionar los ataques a la paz pública, pueden hoy estar contentos, sus muchachos y protegidos no sólo violentaron ahora un evento del jefe de Gobierno, sino que también la expresión de irracionalidad que han solapado dañó la imagen de la propia CDHDF, que ha actuado en favor de los anarquistas.

El grupo de manifestantes entró al Salón Digna Ochoa, en el que se celebró el informe de la CDHDF, por la puerta y con lugares reservados, que sin ser responsable de su conducta, fueron invitados por la propia Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal.

El jefe de Gobierno, como es lógico, abandonó el lugar sin poder concluir el informe de lo realizado en materia de derechos humanos por su administración. La ombudsman, intentó dialogar con sus invitados, los “manifestantes”, pero tampoco quisieron escucharla y también se retiró del recinto.

Comparto la condena a cualquier expresión de violencia manifestada luego del incidente por la presidenta comisionada, pero como he insistido, se requiere de acciones respaldadas por leyes que contribuyan al orden, porque sólo un regaño en una conferencia de prensa no garantiza que en el próximo informe los anarquistas no repitan su “intolerante numerito”.

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