El agua y la violencia

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Federico Döring 25/05/2014 00:01
El agua y la violencia

La obra, según se explica, pretende beneficiar a 20 mil habitantes. El Sistema de Aguas de la Ciudad de México asegura que ni una sola gota provendrá del manantial del pueblo de San Bartolo Ameyalco sino de un ramal del sistema Cutzamala, que ni una sola gota irá a parar a Santa Fe y que cada litro será para beneficiar a los vecinos de la zona que carecen de agua potable.

Según la autoridad delegacional de Álvaro Obregón a todos se les ha explicado los beneficios de la obra, dicen que le han invertido más de año y medio a negociar. Según el dicho delegacional, es un pequeño grupo el que no entendió la información ni atendió las negociaciones y, lo que es más, aprovechando el momento advierten que detrás de este puñado de personas violentas están los intereses de la mafia pipera, que perderá con la nueva red hidráulica un negocio que ronda los 6.5 millones de pesos mensuales.

El delegado sabía que la gota que podría derramar el vaso era la instalación del tubo de red primaria de agua potable, por eso diseñó un operativo privilegiando a la fuerza pública por encima del recurso de la política y del convencimiento.

Las imágenes publicadas en lo diarios y la televisión dan cuenta, en palabras del jefe de la policía capitalina, del nivel de “brutalidad” alcanzado entre pobladores y policías.

El lamentable saldo de más de 200 heridos entre policías y vecinos, 20 agentes heridos de gravedad, vecinos detenidos y consignados por las agresiones y retención de cuatro policías que tuvieron que ser rescatados como pudieron durante el enfrentamiento, más de nueve horas de lucha, de bombas molotov, palos y pedradas por el agua, son el resultado de la campaña informativa y de las negociaciones del delegado con el pueblo.

El Ministerio Público ha acusado a los consignados por el delito de lesiones contra el ejercicio legítimo de la autoridad. La infracción de ataques a la paz pública contra el ejercicio legítimo de la autoridad es considerado como un delito grave en el Código Penal del Distrito Federal, ya que dicho ilícito contempla una serie de conductas que alteran el bien jurídico tutelado, que es la seguridad de las instituciones del Distrito Federal.

En San Bartolo Ameyalco se desbordó la violencia y la ira inundó las calles por la locura de algunos vecinos y por la limitada capacidad de actuación policiaca. Más allá de que acuden desarmados y que será un tema a revisar y discutir con la CDHDF, sus protocolos de actuación son muy deficientes.

Existen versiones de vecinos y videos que supuestamente las documentan, de que la policía hizo pagar a justos por pecadores, aprovechando la gresca para cometer excesos graves al ingresar a algunos domicilios con lujo de violencia, golpeando por igual hombres, mujeres y niños. Y la propia Procuraduría no descarta que se infiltraran agresores y vándalos que ni siquiera viven en San Bartolo Ameyalco.

La obra está resguardada y terminada, pero el conflicto está lejos del final. Además de la red de agua, los vecinos se organizan para exigir la liberación de los detenidos, y al delegado el espacio de diálogo y negociación con el pueblo no pasa de la primera calle y con granaderos.

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