El PAN: la fuerza liberal en el DF

Los capitalinos somos víctimas de un gran fraude a la democracia.

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Federico Döring 11/05/2014 00:24
El PAN: la fuerza liberal en el DF

La única fuerza política que hoy día sigue luchando por más facultades legislativas plenas para la Asamblea, por la verdadera transición política y que está articulando el federalismo en la ciudad es Acción Nacional.

El pasado viernes, con motivo de la celebración de los 25 años de la creación de la Primera Asamblea de Representantes del Distrito Federal, posteriormente constituida en Asamblea Legislativa, diputados y exdiputados del PAN presentamos el libro El PAN y la Democratización del Distrito Federal: Una Historia en Común, así como la memoria gráfica 25 años de Historia de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal.

Pese a los avances en materia democrática que ha vivido la ciudad durante todos estos años, está claro que el gran pendiente sigue siendo la Reforma Política para dotar a los habitantes de la capital del país de una democracia plena. Como también es innegable que una gran paradoja de la propia Reforma Política es que el PAN es la fuerza liberal progresista y el PRD es la fuerza conservadora.

Sostengo que los capitalinos somos víctimas de un gran fraude a la democracia. Es un fraude a la democracia convocar a una elección de un jefe delegacional cuando de antemano se sabe que más de 70% de lo que pedirán los electores no está en su esfera competencial. Es un fraude a la democracia que un jefe delegacional no pueda poner orden con un sitio de taxis en su demarcación, es un fraude que no pueda cambiar ni siquiera una luminaria en una vialidad primaria, es un fraude a la democracia la corrupción de uso de suelo en la que el jefe delegacional, en convivencia con la Seduvi, no tiene que responder por las licencias o manifestaciones de obra por el desgarriate que hay en desarrollo mobiliario, es un gran fraude a la ciudadanía que no tenga un jefe delegacional que la asista en el principal flagelo de la inseguridad pública.

Los electores votan por un jefe de Gobierno que no tiene capacidad de interferir en la solución de los principales flagelos de nuestra ciudad: seguridad pública, corrupción de uso de suelo, movilidad y falta de agua.

En lo personal, nunca he aspirado a una candidatura delegacional porque las considero una versión posmoderna de la tienda de raya; pagan la nómina del patrón, ponen la mejilla por el patrón y reciben toda la carga de inconformidad de los vecinos. Son las únicas autoridades del país que no tienen obligación, en términos de ley de planeación, de tener un programa municipal de desarrollo, sus metas no son fiscalizables, no tienen el mandato de ley de rendir un informe del estado que guarda su administración y comparecen ante la Asamblea en calidad de invitados, si no les da la gana ir, pueden dejar de hacerlo.

Acción Nacional está comprometido a completar la tradición democrática de la Ciudad de México, iniciada hace poco más de 25 años. Es necesario crear órganos colegiados, como los cabildos en los municipios, para la toma de decisiones, delegaciones con una visión federalista, un Congreso local con plenas atribuciones, un jefe de Gobierno no supeditado al Poder Ejecutivo en definiciones tan importantes como designar al procurador y al jefe de la policía.

Los panistas asistimos a un evento de conmemoración de los 25 años con la edición de estos dos libros, pero sobre todo, a la renovación del compromiso que como la verdadera fuerza liberal política de la ciudad tenemos con su transición democrática.

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