La hipocresía amarilla en las calles

En manos de la autoridad correspondiente, que poco o nada ha hecho, está poner orden a esta descarada promoción de la imagen personal con fines electoreros.

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Federico Döring 16/02/2014 00:41
La hipocresía amarilla en las calles

Desde noviembre del año pasado las calles de la Ciudad de México se han visto inundadas de espectaculares, mantas, bardas, pendones y toda clase de promoción de la imagen personal de jefes delegacionales y diputados locales bajo el pretexto de difundir su primer informe de actividades como marca la ley.

De acuerdo al artículo 228 del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe), la colocación de este tipo de propaganda está permitido siete días antes de presentar el informe, y cinco días hábiles después del mismo; sin embargo, los jefes delegacionales y diputados locales del PRD no desconocen la norma, pero la ignoran.

Esta propaganda pasa de ser un instrumento informativo destinado a la ciudadanía a toneladas de basura para promover descaradamente la imagen personal con claras intenciones y aspiraciones electorales, por cierto, muy adelantados. Millones de pesos utilizados en beneficios personales y de partido.

La hipocresía amarilla no tiene límite, resulta que el PRD busca ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio.

Las autoridades competentes poco o nada han hecho al respecto, y así podemos ver espectaculares de un delegado de Miguel Hidalgo, de una delegada de Tlalpan o de Cuauhtémoc e Iztacalco colocados por toda la ciudad, en bajo puentes, vallas, pendones y en mobiliario público desde noviembre o enero, lo cual, además de violar el tiempo establecido, rebasa los límites territoriales para efectos de informar a sus gobernados.

Mención aparte merecen diputados federales, locales y un senador de los amarillos que han inundado de propaganda, más que informativa, política por las características que observan de difundir, primordialmente, la imagen personal.

El PRD no mide con el mismo rasero, aun cuando sus delegados, senadores diputados federales y locales han violentado descaradamente el artículo 228 del Cofipe, sistemáticamente votan en contra a los instrumentos legislativos presentados por el PAN para solventar esta irregularidad, pero exigen cuentas y se dicen agraviados por servidores públicos emanados de Acción Nacional.

Los habitantes de la Ciudad de México suficiente tienen con los pésimos servicios públicos, las promesas sin cumplir de las tribus amarillas y la violencia como para ver por todos lados el rostro de jefes delegacionales y legisladores.

Los habitantes de la Ciudad de México no tenemos por qué estar expuestos a unas muy, pero muy adelantadas campañas electorales. En manos de la autoridad correspondiente está poner orden a esta descarada promoción de la imagen personal con fines electoreros de quienes se dicen demócratas y progresistas.

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