¡Hasta lo que no comen les hace daño!

Una ciudadanía cansada del secuestro de su tiempo y sus calles se expresó: ¡Basta de caos, vándalos, bloqueos y marchas!

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Federico Döring 15/12/2013 00:00
¡Hasta lo que no comen les hace daño!

La semana pasada, en comisiones de la Cámara de Diputados, se aprobó el dictamen de la Ley de Manifestaciones para el Distrito Federal, una propuesta del Partido Acción Nacional a través de su diputado federal Jorge Sotomayor, para regular las marchas en la capital del país.

Nada tiene de nueva la propuesta; desde hace varios años, en las distintas legislaturas de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal el PAN ha presentado diversas propuestas; sin embargo, la constante ha sido que el PRD las bloquee e impida.

La turbamulta magisterial que aún padece nuestra ciudad hizo evidente la urgencia de buscar una nueva posibilidad de regular el uso del espacio público. Una ciudadanía cansada del secuestro de su tiempo y sus calles, se expresó: ¡Basta de caos, vándalos, bloqueos y marchas!

El PAN, en esta VI Legislatura, puso sobre la mesa dos iniciativas. Rasgándose las vestiduras, el PRD se opuso, ocupados más en la mariguana. Se burlaron del reclamo ciudadano; argumentaron que la ALDF no tiene facultades legales para legislar en la materia. 

Pero ahora que la Cámara de Diputados les ha hecho la tarea, con el dictamen de la Ley de Manifestaciones Públicas del DF, indignados, dicen que les violaron la autonomía, que debió ser la ALDF el órgano regulador, pero lo único cierto es que el PRD, además de indigestos de sus propias contradicciones, hasta lo que no comen les hace daño. 

Hay que ser claros. Lo que contiene la propuesta del PAN, el gobierno ya lo ha aplicado, pero en forma selectiva. Cuando los maestros bloquearon Periférico, las autoridades del Gobierno del Distrito Federal los retiraron; igual, cuando los desalojaron del Zócalo capitalino y se les acotó en el Monumento a la Revolución. A AMLO y al hijo del Peje los dejaron estar en el Senado, pero sólo en la lateral. 

Todas las manifestaciones deberán informar al gobierno de su logística, aceptar la ruta propuesta o dar una ruta alterna, pero no prohíbe manifestarse. Además, se concertará la cita con autoridades de la dependencia a la que se va a marchar, para así garantizar que los manifestantes sean recibidos. Esta ley tiene el estímulo de que las marchas se registren; que los que tienen una causa logren su reivindicación.

Renegar y descalificar es la costumbre. Pero cuando los perredistas tuvieron la oportunidad de debatir con seriedad en un foro, nada más y nada menos, presentaron como ponente al ilustre Martín Esparza, del Sindicato Mexicano de Electricistas, experto en dañar el espacio público, bloquear avenidas y vandalizar la manifestación. Por supuesto, reventaron el foro. 

Así como los legisladores de izquierda son buenos para exigir consultas y administrar las encuestas, y que a través de una consulta manifestaron su rechazo a la Reforma Energética, apliquemos el mismo método y veamos si, previo a la elección intermedia de 2015, la gente en una encuesta no les exige regular las marchas.

En unos meses se verán manifestaciones en contra a las modificaciones emanadas de la Reforma Energética cuando se discutan las leyes secundarias; así lo han expresado los opositores a la Reforma, por ello es importante darle garantías al Congreso de la Unión para que realice su trabajo de manera adecuada y genere una ley que proteja el orden del espacio público del DF. De lo contrario, sin reglas, las expresiones violentas y los bloqueos que presenciamos con la CNTE parecerán un juego de niños.

Impulsar la Ley de Manifestaciones será actuar con responsabilidad de gobierno, a menos, claro, que el PRD siga pensando que la Ciudad de México es un patio donde sólo ellos mandan.

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