Más de lo mismo

Su principal acierto ha sido la relación institucional, madura y seria con Los Pinos, aunque ha arrojado resultados magros que al PRD le han salido carísimos.

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Federico Döring 08/12/2013 00:00
Más de lo mismo

Esta semana se cumplió el primer ciclo del gobierno de Miguel Ángel Mancera al frente del GDF, y su evento en el Auditorio Nacional demuestra que está convencido de lo que ha venido haciendo. Llama la atención la ausencia de autocrítica y que no se haya mencionado un solo ajuste o cambio a la forma en que se han hecho las cosas. Ante un escenario discreto y un auditorio repleto, se dejaron ver sus aciertos, empezando por el SUTGDF, que resultó ser la porra más sonora y el mayor decibel mancerista, por encima de cualquier tribu amarilla y cualquier jefatura delegacional, lo cual se explica por la renegociación de las condiciones generales de trabajo en favor del sindicato local.

Su principal acierto ha sido la relación institucional, madura y seria con Los Pinos, aunque ha arrojado resultados magros que al PRD le han salido carísimos en el contexto nacional, como el FAIS y el Fondo de Capitalidad, que pasó de ocho mil a tres mil mdp en 48 horas. Otro acierto es su relación con la oposición local, que es, sin duda, la mejor de cualquier jefe de Gobierno desde 1997, y gestos como haber transparentado los padrones de beneficiarios de programas sociales.

Hay dos materias en las que está francamente reprobado, de las que poco o nada dijo, y que son su talón de Aquiles. La primera, las marchas y su negativa a regularlas y acotarlas, y el tema del uso de suelo; la corrupción y abusos que siguen imperando en el tema en nuestra ciudad. En materia de seguridad pública, más allá de los fiascos del bar Heaven y la jauría asesina de Iztapalapa, si bien no se ve avance, hay esfuerzos y voluntad política.

Pero lo más relevante es lo que no dijo, lo que no le mereció ni un segundo en un discurso y una retahíla de cifras de más de 40 minutos. Ni media sílaba refirió sobre la CNTE y sus tóxicas manifestaciones como gangrena social en nuestra ciudad; ni una mención, ni minuto de silencio, ni agradecimiento a la PGR en la colaboración para esclarecer las 13 vidas perdidas en el bar Heaven; ni una sola mención sobre el tema de la corrupción en nuestra ciudad; tampoco sobre el caos del transporte público y la no mejora en la calidad del servicio a pesar del incremento de las tarifas a microbuses, cuyo líder, por cierto, estaba ahí en las primeras filas como porra oficial.

Las referencias al TSJDF y a la ALDF fueron muy discretas, pero en la materia legislativa llama la atención el enorme énfasis que le dio a la propuesta de su nueva Ley de Desarrollo Económico, por encima de cualquier otra, a tal grado que le dedicó casi el mismo tiempo que a la Reforma Política del DF y eso es de resaltar, pues es un eje nuevo de discurso, alejado de policías y ladrones, como venía siendo antes.

De nuevo, al igual que en su toma de protesta, en un acto emblemático para el PRD, su corbata no fue amarilla, sino gris. Lo más cercano a un discurso de izquierda fue su reivindicación de libertades como excusa para no hacer nada contra las marchas y el merecido pregón de su compromiso y exitosa política social. En suma, nada nuevo bajo el sol, nos espera más de lo mismo, aunque quienes votaron por él, en la intimidad de la urna seguramente esperaban mucho.

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