¿Por qué triunfará el PRI?

México es todavía una nación de jóvenes. El Revolucionario Institucional logró ya ser otra vez la opción política de los mexicanos jóvenes.

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Fausto Alzati Araiza 28/08/2014 01:50
¿Por qué triunfará el PRI?

El PRI es en la percepción predominante el previsible gran triunfador de las elecciones de 2015. Y no se olvide que las percepciones, o imágenes, y las circunstancias son materia prima esencial de la política. ¿Por qué triunfará el PRI? Ese triunfo no será obra de la suerte, sino la culminación de un arduo y tenaz proceso de autocrítica y reconstrucción política. Se trata del renacimiento de un PRI nuevo que, sin renunciar a su estirpe revolucionaria, ha sabido sacudirse los lastres del autoritarismo y el corporativismo. Estamos frente a un PRI que desde la oposición supo aprender a hacer política ciudadana y ha hecho de la democracia bandera y práctica eficaz. Pero sin olvidar jamás que para este PRI renacido la democracia es y seguirá siendo siempre, democracia social.

El PRI triunfará porque está preparado para triunfar. El electorado nunca se equivoca. El resultado de un proceso electoral con amplia participación —y el del año próximo lo será sin duda— refleja siempre la voluntad política de la ciudadanía. Establece el nuevo “contrato social” entre la sociedad civil y la sociedad política, también denominada “Estado”. Este contrato permanecerá vigente hasta las siguientes elecciones generales. Siempre bajo el mando supremo e impersonal de la constitución, legitimada por la voluntad general como fuente de la legalidad y de las leyes e instituciones que de ella emanan. Mientras este contrato se respete y mientras las elecciones sean limpias y sus resultados sean aceptados como legítimos —no meramente legales— por mayoría y minorías, el Estado disfrutará de plena soberanía y gobernabilidad y la sociedad civil gozará de la seguridad que el Estado le brinda. Interpretar de manera correcta este contrato y tener la capacidad para subordinar a él vanidades personales o rigideces ideológicas, es la tarea principal de los líderes políticos en una democracia moderna.

Esa es la ley de hierro de la victoria. De hecho, la evidencia acumulada de cientos de procesos electorales demuestra que siempre la victoria electoral la obtiene aquel partido o coalición que: (1) mejor capta e interpreta los deseos de los electores; (2) consigue hacer suyos esos deseos y verter las aspiraciones de la sociedad en sus programas y propuestas políticas y (3) materializa los arquetipos sociales en las personalidades políticas de sus dirigentes y candidatos. A pesar de la estridencia mediática, y no obstante que son el ingrediente que más entusiasma a los espectadores del juego político, la propaganda y la parafernalia de las campañas sólo coadyuvan a la victoria en la medida en que sirvan a estos tres propósitos. Además, cuando los electores se cuentan por millones, la ley de los grandes números hace que los pequeños fraudes y triquiñuelas no pinten siquiera en el gran esquema del reparto del poder. Porque distribuir el poder es la función esencial de la democracia.

El que triunfa gobierna y el que no triunfa apoya. Así es la democracia moderna. En una democracia republicana y con una tradición presidencialista tan fuerte como la nuestra, no se puede gobernar desde el Legislativo. La colaboración de poderes es inevitable, pero con estricto respeto a la separación de poderes. Colaboración, pero no corresponsabilidad. El PRI es el centro, el eje del equilibrio nacional. Le toca desde ahí inducir políticas que restauren la plena gobernabilidad y la prosperidad de México.

El PRI va a triunfar en la próxima elección porque ha sabido pensar en y trabajar para la próxima generación. No olvidemos que el único verdadero soberano es la nación. Sus mandatos son revocables sólo por la propia nación. Y México es todavía una nación de jóvenes. El PRI logró ya ser otra vez la opción política de los mexicanos jóvenes. Desde esa fortaleza le toca ahora seguir construyendo  la plena democracia social, la cabal soberanía y la paz que todos nos merecemos.

                Twitter: @alzati_phd

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