Reforma Laboral

El factor de la producción clave que determina la productividad y la competitividad global, tanto del capital como del trabajo, es el conocimiento.

COMPARTIR 
Fausto Alzati Araiza 29/05/2014 04:03
Reforma Laboral

Todos confiamos en que la Reforma Laboral reportará beneficios al país y generará nuevas inversiones. Pero más allá de la retórica política, ¿qué tanta verdad encierra esta afirmación? En primer lugar, sabemos que no hay crecimiento sin incrementos en productividad. Pero hasta el fin del siglo XX, los incrementos en productividad ocurrieron predominantemente mediante la introducción gradual de mejoras continuas o innovaciones que podían alcanzar su máxima rentabilidad dentro del marco de las instituciones sociales, económicas, políticas y financieras heredadas del siglo XIX. Esto ya no es así. La crisis social de “desempleo” y  la marginalización masiva de millones de seres humanos, desplazados del empleo tradicional por la acelerada automatización de los procesos productivos,  demandan nuevas  reglas e instituciones.

Ahora en México urge crear las condiciones y las infraestructuras que permitan a los innovadores y emprendedores competir en terreno parejo con sus contrapartes del resto del mundo. Y no es cuestión tanto de recursos financieros, como de crear un clima de negocios favorables a la innovación, la productividad y el crecimiento. Crecimiento acelerado quiere decir que se buscará explícitamente crecer a tasas reales per cápita de crecimiento del PIB que permitan en no más de dos décadas integrar a los sectores modernos de la economía, ya sea industriales o de servicios (sin excluir a las actividades primarias de alta productividad e internacionalmente competitivas) a toda la fuerza de trabajo del país. El crecimiento debe ser suficiente para crear una economía de plena ocupación, en la que no haya ya individuos ni grupos obligados a sobrevivir en actividades de nula o escasa productividad y excluidos de los beneficios de la modernidad.

Para conseguir todo esto es indispensable poner al día las normas e instituciones que regulan las relaciones industriales, flexibilizando las modalidades de asociación entre los factores de la producción que ya no son los mismos de la era de la industrialización del siglo XX. Hoy, además de trabajo y capital en la concepción tradicional, el factor de la producción clave que determina la productividad y la competitividad global, tanto del capital como del trabajo, es el conocimiento. Y  la medida en que éste se incorpora en el trabajo, como capital humano, se vuelve determinante para la productividad y sus incrementos.

En tanto que el trabajo asalariado no es ya la única modalidad de asociación entre factores, las leyes deben reconocer y proteger al trabajador en las muy diversas y cambiantes modalidades de vinculación que se van generalizando, sobre todo en los sectores de vanguardia, como los de la economía digital y la producción de servicios de alto contenido intelectual, en los que son habituales la contratación por hora y el llamado outsourcing.

La reforma debe no sólo permitir sino propiciar que las remuneraciones al esfuerzo humano, es decir los salarios en el lenguaje tradicional, se incrementen al mismo ritmo que lo hace la productividad del trabajo. Si esto no ocurre, no habrá tasa de crecimiento suficiente para terminar con la marginación y la pobreza, tampoco será posible desarrollar un mercado interno vigoroso que haga a la economía menos vulnerable ante los vaivenes de la economía global. La represión de la retribución real al esfuerzo humano, pretendiendo hacer del empobrecimiento de los trabajadores una supuesta “ventaja competitiva” global, es insostenible. Urge que los incrementos en la productividad se reflejen en incrementos a la retribución a los trabajadores y en su poder adquisitivo. Las leyes y las prácticas contractuales deben no sólo permitir sino facilitar esta dinámica. A mayor productividad, mayor salario, es una condición clave para un México exitoso y equitativo.

        Twitter: @alzati_phd

Comparte esta entrada

Comentarios

Lo que pasa en la red