¿Tiene porvenir el Estado?

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Fausto Alzati Araiza 24/04/2014 00:53
¿Tiene porvenir el Estado?

Ninguna respuesta a la crisis será adecuada si no permite a la economía real, ahora a escala planetaria, retomar la senda del crecimiento dinámico, sostenido, incluyente y sustentable. Nunca ha habido ni habrá crecimiento sin incrementos en productividad. Pero hasta ahora los incrementos en productividad pudieron ocurrir mediante la introducción gradual y lo menos disruptiva posible de mejoras continuas o innovaciones paulatinas e incruentas. Ya no hay tiempo para eso, de aquí en adelante la destrucción creativa será demoledora e inaplazable. De tal suerte, en el contexto del tránsito hacia la primera Civilización Planetaria Sustentable (CPS), el modo de producción industrial va cediendo el lugar a un modo de producción que provisionalmente llamaremos “Ecocibernético”.

El capital deja de ser el factor de la producción dominante, para ser reemplazado por el conocimiento, no apropiable en principio, salvo mediante leyes e instituciones de propiedad industrial e intelectual eficaces. La concentración espacial es sustituida por la interconexión, las economías de escala ceden el lugar a las economías de interrelación, y éstas demandan infraestructuras distintas a las industriales. La ocupación libre y productiva en tareas que implican aprendizaje continuo y creatividad se multiplica, en tanto la oferta de empleo asalariado en tareas repetitivas y subordinadas se contrae irremediablemente. Las energías basadas en la extracción de recursos fósiles van siendo combinadas y paulatinamente reemplazadas por energías originadas en fuentes potencialmente inagotables: cósmicas, atmosféricas o biológicas, de más baja entropía. La seguridad social estructurada en torno al empleo asalariado demanda ser complementada y eventualmente sustituida por redes eficaces de solidaridad social público-privadas y comunitarias que garanticen a todos acceso universal al cuidado a la salud y oportunidades de ocio creativo y no sólo recreativo, que se entrelacen con una rica dinámica social de educación para la generación y enriquecimiento del conocimiento, en vez de limitarse a su absorción subordinada.

Estas tendencias son ya irreversibles y su predominio global se hace cada vez más patente, a pesar de que por ahora se manifiestan como crisis, en tanto se consolidan los profundos cambios institucionales y culturales necesarios para su pleno despliegue. Las naciones que con más prontitud se pongan a la vanguardia de estas transformaciones, adelantándose en la construcción de las instituciones, infraestructuras y capacidades sociales que demandan, podrán dar un gran salto adelante y tomar el liderazgo en la naciente Civilización Planetaria Sustentable.

Las habilidades y conocimientos son insumos productivos valiosos, y es de esperarse que su valor se incremente cuando la economía crece y la demanda de habilidades y conocimientos (capital humano e intelectual) se expande. Alcanzar y mantener una economía de plena ocupación es indispensable para hacer un aprovechamiento social óptimo del acervo nacional de capital humano y para dar al crecimiento un carácter incluyente.

El uso de internet se ha generalizado y el costo del acceso baja cada día en casi todo el mundo. No con suficiente rapidez en México, donde no hay una política pública sistemática para cerrar la brecha digital, reduciendo las barreras de entrada a internet, tanto regulatorias como lingüísticas y económicas. Hoy la red es el espacio donde operan los mercados globales. Ahí se hacen y deshacen las fortunas, ahí se pierde y se gana el poder político, el prestigio y el liderazgo moral.

Ante estas transformaciones radicales de la economía y las tecnologías que le dan sustento, cabe preguntarnos no tanto cuál es el porvenir del Estado, sino más bien si el Estado —ortodoxamente entendido como Estado nacional— tiene porvenir. O bien ¿Un Estado global o planetario sigue siendo Estado?

                Twitter: @alzati_phd

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