Aguas profundas

La Reforma Energética permitirá que Pemex se asocie con empresas en modalidades que incluyen contratos de servicios, de utilidad...

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Fausto Alzati Araiza 03/04/2014 02:14
Aguas profundas

La producción de crudo de Pemex se ha reducido en una cuarta parte, tras alcanzar un récord de 3.4 millones de barriles por día en 2004. Ahora revertir esta tendencia y recuperar los máximos históricos alcanzados por nuestra producción y exportación de hidrocarburos se ha vuelto una necesidad urgente y estratégica, a la luz de la nueva geopolítica del petróleo. Pero para elevarla se necesitan miles de millones de dólares anuales dado que las mayores reservas están en aguas profundas del Golfo de México. Además, no es prudente que México asuma por sí sólo los inmensos riesgos asociados a una operación de tal envergadura y de tales complejidades e incertidumbres. Piénsese tan sólo en la catástrofe nacional que confrontaríamos si México tuviera que hacer frente por sí solo a las reparaciones de daños resultantes del descontrol de un pozo en aguas profundas del Golfo de México, como le ocurrió a BP.

La Reforma Energética permitirá que Pemex se asocie con empresas en modalidades que incluyen desde contratos de servicios, de utilidad o producción compartida o de licencias; para la exploración y extracción de crudo e hidrocarburos sólidos, líquidos o gaseosos. México seguirá siempre siendo propietario de los hidrocarburos de su subsuelo, sea en tierra, en aguas someras o en aguas profundas. Pero ahora se permitirá a las empresas que reporten para efectos contables y financieros cada asignación o contrato. El hecho de que las empresas reporten reservas de hidrocarburos en sus balances no equivale a que puedan reclamar su propiedad y más bien obedece a reglamentaciones del mercado de valores de sus países. Ciertamente la nación mexicana es titular única, inalienable e imprescriptible, de los recursos naturales del subsuelo del territorio nacional y sus aguas territoriales. Esos derechos los adquirió originaria y directamente como herencia de la corona española al obtener su independencia. Como en muchos otros países, se trata de derechos inherentes e inseparables de la soberanía. Son derechos soberanos del soberano. Y en México el soberano es la nación. No el pueblo, no el Estado, no el gobierno, no Pemex. La nación y sólo la nación.

Sólo en Estados Unidos y en algunos otros casos excepcionales de importancia menor, el titular de los recursos del subsuelo no es el soberano, sino el dueño del suelo, es decir de la superficie territorial, que puede ser cualquier persona física o moral, de carácter público o privado y puede, en consecuencia, alienarlos parcial o totalmente, como cualquier otro elemento de su patrimonio.

Nadie puede ser despojado de lo que no posee aún. Y es fundamental entender que los recursos del subsuelo en materia de hidrocarburos son derechos a una riqueza que probablemente exista, según los mejores datos disponibles a partir de estudios sismológicos, geológicos, geoquímicos, espectrométricos, satelitales, etcétera, pero no son “petróleo” ni gas, hasta que en efecto se les localice con precisión, se perfore y se les extraiga. Sólo entonces los datos de flujo y presión permitirán hacer una estimación razonable del monto de líquidos y gas disponibles en el subsuelo, su composición química, viscosidad, etcétera. Y, por tanto, su potencial valor de mercado, perfil de producción y declinación y demás. Sólo entonces podemos saber si se trata de un domo de sal o  un depósito de “petróleo” que sólo entonces existe y sólo entonces “es nuestro”.

Hoy, México requiere del concurso de entidades privadas y mixtas, nacionales y extranjeras, que aporten conocimientos tecnológicos, destrezas gerenciales, redes logísticas y comerciales, además de recursos financieros de los que hoy por hoy no disponemos y que resultan indispensables para convertir nuestras presunciones geológicas, sobre todo en aguas profundas, en “nuestro petróleo” y luego éste en riqueza efectiva y duradera que nos abra margen de maniobra para despetrolizar la economía.

                Twitter: @alzati_phd

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