Hágalo usted mismo; el fin de la industria

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Fausto Alzati Araiza 13/03/2014 01:46
Hágalo usted mismo; el fin de la industria

Según informa la BBC, está ya en sus inicios una revolución más grande que la de internet. Desde la computadora se podrán crear objetos sólidos, esa es la nueva tecnología que beneficiará también a la industria manufacturera, pues se espera que estas impresoras trabajen a distancia, es decir, sin importar dónde esté el ordenador ni la impresora. Éstas elaborarán capa por capa hasta llegar al término del objeto deseado, ya sea de plástico o metal. Enviar diseños digitales por internet a microfábricas reduce los costos, el desperdicio y acorta las cadenas de suministro. “Gracias a un software de diseño de punta y las más avanzadas cortadoras láser computarizadas, así como las impresoras 3D y otras máquinas de manufactura, los diseñadores e inventores están tornando sus ideas en realidad y llevándolas al mercado mucho más pronto y por un costo más bajo de lo que había sido posible” (información de la BBC).

“La impresión 3D es un grupo de tecnologías de fabricación por adición, donde un objeto tridimensional es creado mediante la superposición de capas sucesivas de material. Las impresoras 3D son por lo general más rápidas, más baratas y más fáciles de usar que otras tecnologías de fabricación por adición, aunque como cualquier proceso industrial, estarán sometidas a un compromiso entre su precio de adquisición y la tolerancia en las medidas de los objetos producidos. Desde 2003 ha habido un gran crecimiento en la venta de impresoras 3D. De manera inversa, el costo de las mismas se ha reducido. Esta tecnología también encuentra uso en los campos tales como joyería, calzado, diseño industrial, arquitectura, ingeniería y construcción, automotriz y sector aeroespacial, industrias médicas, educación, sistemas de información geográfica, ingeniería civil y muchos otros” (con información de Wikipedia).

“Un ejemplo es Square, otra superexitosa compañía del fundador de Twitter, Jack Dorsey, que hace minilectores de tarjetas de pagos que se pueden conectar a teléfonos inteligentes o tablets. La firma compite con la banca mercantil estadunidense y ahora está valuada en tres mil 200 millones de dólares, apenas dos años y medio después de haber salido al mercado.

“Los prototipos para el dispositivo se hicieron en un taller comunitario de Menlo, California, pionero del movimiento hágalo usted mismo. Los miembros pagan 125 dólares al mes para acceder a herramientas, maquinaria y programas de computador que valen más de un millón de dólares e incluyen máquinas de control numérico computarizadas, cortadoras láser, impresoras 3D, así como clases para aprender cómo usar toda la tecnología. El taller, llamado TechShop tiene seis centros en EU, cada uno con alrededor de mil afiliados. Estas impresionantes innovaciones que han germinado en el movimiento hágalo usted mismo están imponiéndose sobre productos de las más grandes compañías del mundo.‘Es la democratización de la revolución industrial. En 20 años, esta nueva revolución industrial va a tener un impacto mucho más grande que el que internet tuvo jamás’, pronostica Hatch. ‘Se trata del espacio físico, no del virtual. Y ya está recreando al mundo’”(información de la BBC).

Ante estos desarrollos tecnológicos y de organización industrial, parece oportuno preguntarse si no ha llegado el momento de que el presidente Enrique Peña Nieto y quienes en su gobierno comparten el diseño e implantación de las políticas de desarrollo económico, educativo y social, Luis Videgaray Caso, Ildefonso Guajardo, Emilio Chuayffet, Gerardo Ruiz Esparza, Rosario Robles, Enrique Jacob, entre otros, consideren la pertinencia de introducir en México esta innovadora y prometedora modalidad de producción, y el consiguiente despliegue de la infraestructura de telecomunicaciones y la formación del capital humano que requerirá.  Estamos ante una excepcional oportunidad histórica que México no puede dejar pasar.

                Twitter: @alzati_phd

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