La estrategia mexicana para crecer

El detonador inicial de la estrategia es la inyección masiva de volúmenes sin precedente de inversión extranjera directa...

COMPARTIR 
Fausto Alzati Araiza 05/12/2013 01:39
La estrategia mexicana para crecer

En México ha sido posible ya alcanzar una Inversión Extranjera Directa (IED) anual de más de 25 mil millones de dólares. Conforme a estas cifras, a más tardar a finales de 2014 la economía mexicana estará creciendo a tasas cercanas a 5% anual. Alcanzar estos niveles de crecimiento exige compromisos de inversión productiva por parte de empresarios nacionales y extranjeros, líderes en los sectores más dinámicos. Pero éstos no comprometerán sus recursos a menos que encuentren creíble el compromiso de las más altas autoridades del país con una meta de alto crecimiento, públicamente asumida como objetivo de todas las políticas públicas y con cuyo logro el Presidente de la República y su gabinete comprometen su prestigio personal y el del gobierno. Los efectos positivos de la IED sobre el crecimiento tardan 18 meses en manifestarse. El bajo crecimiento que ahora muestra el PIB mexicano no es atribuible a decisiones del gobierno de Enrique Peña Nieto, sino a la contracción que hace 18 meses sufrió la IED en México.

El detonador inicial de la estrategia es la inyección masiva de volúmenes sin precedente de inversión extranjera directa, portadora de innovaciones y capaz de generar cadenas productivas vinculadas con la economía global. Sin embargo, a lo largo de un horizonte de dos décadas, la estrategia no sólo se plantea como meta central eliminar definitivamente la desocupación masiva, sino volverse autosustentable, generando un amplio y diverso mercado interno, y creando capacidades de innovación suficientes para posicionar a empresas e industrias mexicanas como líderes globales en su esfera de actividad.

Poner en marcha la dinámica del crecimiento acelerado exige atraer flujos masivos de inversión extranjera directa que traigan consigo innovaciones capaces de generar nuevos sectores e industrias con potencial para incrementar rápidamente la productividad y el dinamismo de cadenas productivas y regiones enteras. O bien, de reactivar industrias y regiones estancadas por haberse aislado de la dinámica competitiva global.

Los flujos deben necesariamente venir de fuera, pues, de otro modo, carecerán del componente innovador indispensable para modificar el “equilibrio estancado” de una economía que, sistemáticamente, destruye una parte de su acervo de capital humano, al condenar década tras década a una parte considerable de la fuerza laboral al subempleo, la obsolescencia y la exclusión social.

Detonar un crecimiento de esta naturaleza no es algo que pueda lograrse sólo mediante la manipulación de los instrumentos tradicionales de la política macroeconómica. Éstos deberán ajustarse con la necesaria flexibilidad para preservar la estabilidad de precios mientras se crece aceleradamente. También se deberá cuidar que el tipo de cambio real no reduzca la competitividad global de las exportaciones mexicanas.

Con frecuencia se disfraza de “ortodoxia” económica la falacia de que es imposible alcanzar tasas de crecimiento más altas, suficientes para eliminar la subocupación “estructural”, sin generar algún tipo de “horrenda catástrofe” que sólo puede remediarse con nuevas dosis de “austeridad”. Esto es una falacia, pues las experiencias exitosas de las naciones que alcanzaron su madurez industrial en las tres décadas siguientes a la Segunda Guerra Mundial, tales como Italia y Japón, y las más recientes de los “tigres” asiáticos, demuestran lo contrario. Es muy posible crecer a tasas cercanas a la necesaria para alcanzar la plena ocupación productiva en no más de dos décadas, siempre y cuando se mantenga cuidadosamente el equilibrio de las finanzas públicas, cuyo desbalance, y no el alto crecimiento,  ha sido la verdadera razón de las proverbiales crisis macroeconómicas latinoamericanas. Confiemos en que una crisis así no sucederá más en México. Con el gobierno de Enrique Peña Nieto tenemos liderazgo para crecer.

                Twitter: @alzati_phd

Comparte esta entrada

Comentarios