Siria: grotesco discurso oficial

Los resultados de la primera ronda de la Conferencia de Ginebra II no fueron alentadores.

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Esther Shabot 02/02/2014 00:00
Siria: grotesco discurso oficial

Terminó ya la primera ronda de la Conferencia de Ginebra II, destinada a buscar alguna salida a la cruenta guerra civil en Siria. Sus resultados no fueron en absoluto alentadores, ya que ni el régimen de
Al-Assad ni la oposición encarnada por la Coalición Nacional Siria se movieron un ápice de sus posturas iniciales. Mientras que los representantes de Al-Assad insistieron hasta el final en que el objetivo de las pláticas debía ser la eliminación del terrorismo que aqueja al país —refiriéndose a las fuerzas opositoras como las responsables del terrorismo—, la Coalición sostuvo que la meta era, en principio, crear un gobierno de transición que diera pie a un nuevo régimen ajeno al dominio de Al-Assad y su clan alawita. Ni siquiera se logró el mínimo acuerdo para establecer corredores humanitarios a fin de aliviar las penosas condiciones en que se encuentran poblaciones civiles atrapadas en medio de los ataques, como ocurre notablemente con los habitantes de la ciudad de Homs, por ejemplo.

En este contexto, la forma en la que el régimen sirio reportó en la televisión oficial los discursos de la apertura de la Conferencia de Ginebra, es elocuente de la manipulación y distorsión del lenguaje utilizadas por los totalitarismos para presentar las cosas. De acuerdo con el reporte de Middle East Media Research Institute (MEMRI), los subtítulos que aparecieron en la pantalla del canal de televisión oficial sirio al aparecer subsecuentemente las imágenes de cuatro de los impugnadores de Al-Assad, fue como sigue:

-Cuando habló el ministro de Relaciones Exteriores saudita la leyenda en pantalla fue: “Saud Al-Faisal hizo hincapié en que su régimen continuará su agresión contra el Estado sirio y su pueblo”.

–Debajo de la figura del secretario general de la Liga Árabe dando su discurso, los subtítulos rezaban: “Nabil Al-Arabi habla en nombre de los petrodólares sauditas y de los países árabes y del Golfo que lo controlan a él y a la Liga Árabe”.

–El discurso dado por el ministro de Relaciones Exteriores francés, Laurent Fabius, fue sintetizado así en los subtítulos: “Fabius oculta los crímenes cometidos con armas químicas por los terroristas en Siria rechazando las acusaciones dirigidas contra éstos”.

–En cuanto a la comparecencia del ministro de Exteriores turco,
Ahmet Davutoglu, la leyenda en pantalla fue: “Davutoglu oculta el apoyo de su gobierno a los terroristas que entrena y financia, y derrama lágrimas de cocodrilo por el dolor sufrido por los sirios dentro del país y en los campos de refugiados”.

Esta manera de procesar manipuladoramente lo que se decía en Ginebra no sorprende. Se trata de uno de los recursos más usados por las dictaduras de ayer y de hoy para controlar a sus pueblos a través de mentiras y falsificaciones del lenguaje capaces de efectuar un eficiente lavado de cerebro de su público. Lo que sí sorprende en cambio es que a estas alturas, cuando la información ya no puede ser ocultada como en otros tiempos, y cuando la devastación, la tortura, las decenas de miles de muertos y los millones de refugiados constituyen la realidad cotidiana en la que está inmerso el pueblo sirio, el régimen siga intentando presentar la misma simple y primitiva visión maniquea, en blanco y negro, dentro de la cual ninguna responsabilidad tiene el régimen encabezado por Al-Assad en la inmensa tragedia en la que su pueblo está atrapado.

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