Tres pistas de informalidad al inicio de 2014

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Ernesto Cervera Gómez 20/04/2014 00:00
Tres pistas de informalidad al inicio de 2014

El sector informal de la economía mexicana ha sido siempre la espada de Damocles: por una parte ha permitido que, en los periodos de profundas crisis económicas, la población pueda encontrar algún tipo de acomodo laboral que, sin ser suficiente, permita a esos trabajadores paliar los efectos brutales del desempleo abierto como lo conocemos en otros países (basta poner los ojos en España durante los últimos cuatro años).

Por otra parte, la informalidad también se ha convertido en un monstruo de mil cabezas que daña la productividad laboral, merma la capacidad recaudadora del Estado, crea vínculos con la ilegalidad y genera fuertes dolores de cabeza para el futuro de los mexicanos en materia de seguridad social (atención médica a las personas de la tercera edad y pensiones). En una palabra la informalidad le resta competitividad global a la economía mexicana.

El tamaño de la economía informal de nuestro país es preocupante: de acuerdo con la última información del INEGI derivada de la encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, al cierre de 2013 la ocupación informal urbana en México ascendió a 23.3 millones de personas, lo que representó 54% del total de la población ocupada del país (sí, más de la mitad de los trabajadores urbanos). Desafortunadamente, en el primer trimestre de 2014 hay claras señales de que la informalidad en México ha seguido avanzando a un ritmo superior al que lo ha hecho en las últimas tres décadas.

En primer lugar está el consumo. Las estadísticas correspondientes a las ventas del sector privado formal muestran claramente una contracción en el primer trimestre del año. Las cifras de la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales (ANTAD) son ineludibles, con una contracción de 1.5% de las ventas mismas tiendas en el primer trimestre del año. Pero ojo, esa contracción es nominal, si se le descuenta la inflación del primer trimestre, la contracción es todavía mayor (cercana de 5%). Lo curioso de esa cifra es que resulta contrastante con la evolución del consumo privado total (formal e informal) que nos ofrece el INEGI, la cual muestra un aumento de 0.4% en enero (cercano a 3% anualizado). Si bien es una sola observación (correspondiente al primer mes del año), muestra que las familias del país están consumiendo más, pero no en el mercado formal. La contracción de su ingreso disponible aunado a una Reforma Fiscal que grava cierto tipo de alimentos, ha orillado a consumir más en los mercados informales. Mala señal para la economía.

El segundo indicador lo constituye el empleo. De acuerdo con la información de la Secretaría del Trabajo, en el primer trimestre del año se generaron 256 mil empleos formales (nuevos trabajadores asegurados en el IMSS) esa cifra es 12% inferior al promedio de los últimos cuatro años. Al mismo tiempo, las cifras de desempleo abierto muestran una clara tendencia decreciente al inicio de 2014. ¿A dónde se fue el empleo?¿A Estados Unidos? No lo creo, mi sospecha es que una parte importante de los entrantes al mercado laboral están engrosando las filas de la economía informal al inicio del 2014. Mala noticia para la economía mexicana.

El tercer indicador es la evolución del crédito en tarjetas de crédito. Después de crecer más de 10% en 2013 (con todo y la crisis de crecimiento), en el primer bimestre del año su crecimiento es cercano a cero. Ese resultado no se debe a que los bancos no quieran prestar, es que los consumidores no quieren endeudarse o no quieren pagar con medios electrónicos. Prefieren hacerlo en efectivo. Un motivo más de preocupación. Una economía que se “desbancariza” va a contracorriente con lo que sucede en el mundo.

Urge que ya se acabe 2014; urge que la economía crezca, no hay duda, pero urge más que lo haga en el segmento formal. Eso es lo que verdaderamente aumenta la competitividad del país. Mientras sigamos aumentando la porción informal de nuestros quehaceres económicos, nuestra productividad laboral seguirá disminuyendo, nuestro gobierno cobrará menos impuestos, el crimen organizado seguirá encontrando caldo para cultivo de sus actividades y seguiremos comprometiendo el gasto de las generaciones por venir con pensiones y gastos médicos no fondeados.

                *Director General GEA
                Grupo de Economistas y Asociados S.C.

                ecg@gea.structura.com.mx

                Twitter: @ernestocerv

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