¿En recesión desde julio?

No hay peor detrimento para la productividad y competitividad de nuestra economía que la informalidad.

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Ernesto Cervera Gómez 09/03/2014 01:27
¿En recesión desde julio?

La definición más comúnmente utilizada para establecer si una economía está en recesión es que registre dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo. La verdad es que nadie sabe de dónde salió esa definición, pero se empezó a utilizar con especial énfasis después del crack de 1929 y, hoy por hoy, es la que se utiliza en prácticamente todos los países desarrollados para establecer sus ciclos económicos.

Hace dos décadas, la OCDE lanzó una metodología diferente para medir los ciclos económicos, con base en lo que conocemos hoy como el “indicador coincidente de la actividad económica”, que publica mensualmente el INEGI. Esa metodología define una recesión como el periodo en el que el componente cíclico del indicador está decreciendo y se ubica por debajo de su tendencia de largo plazo. Pues con esa metodología, resulta que estamos en recesión desde julio de 2013 y, desafortunadamente, el indicador adelantado sugiere que seguiremos en ese estado cuando menos durante el primer trimestre de 2014. Aun cuando el PIB no haya registrado dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo. Mal y de malas.

Quien quiera que haya sido el inventor de la definición de recesión, simplemente no lo hizo desde la óptica de una economía emergente (como México). Para mí, un estado de recesión es aquel que te impide crear los empleos que demográficamente requiere un país. Por ejemplo, si China no crece más de 10%, simplemente no puede crear los 22 millones de empleos que demanda su población cada año. En ese contexto, China tuvo una recesión en 2013, aunque haya crecido 7.3%, y va que vuela para otra recesión en 2014 (sólo crecerá 7.2 por ciento).

El caso de México es mucho peor. Cada año, cerca de 1.2 millones de mexicanos se incorporan (o tratan de incorporarse) a la fuerza laboral. Necesitan chamba. En este 2014, el bono demográfico alcanza su nivel más elevado: los chavos que cumplen 25 años son nuestra generación más grande (1.32 millones). Desafortunadamente, nuestro crecimiento promedio en los últimos 20 años ha sido de sólo 2.8% en promedio por año y eso nos ha dado para generar apenas 550 mil empleos “formales” anualmente. ¿Dónde está el resto de los mexicanos? Más de 350 mil hombres y mujeres de México engrosan anualmente las filas de la informalidad y otro tanto busca desesperadamente migrar al mercado de EU. Así, con ese crecimiento, estamos en recesión desde hace 20 años, aunque el PIB crezca casi 3% por año.

Es claro que las reformas aprobadas en 2013 se constituirán en un elemento favorable para aumentar ese crecimiento promedio a niveles cercanos a 5% anual. Con ello, podríamos generar casi un millón de empleos formales cada año. Me temo que tampoco será suficiente. Algo tenemos que hacer con el cúmulo de trabajadores que viven desde hace décadas en la informalidad. No hay peor detrimento para la productividad y competitividad de nuestra economía que la informalidad. No sólo por su desfavorable impacto fiscal o por el problema del financiamiento de su vejez, sino por sus conexiones directas e indirectas con la ilegalidad y la delincuencia organizada.

Permitir el crecimiento de la informalidad en México fue útil para los gobiernos en turno frente a las grandes recesiones de 1976, 1981, 1987, 1995, 2001 y 2009, ya que palió los impactos sociales del desempleo abierto. Hoy, la informalidad nos ofrece su faz más oscura y nos impide alcanzar mayores niveles de crecimiento por la vía de la productividad (tenemos la dinámica más baja de productividad laboral de todos los países miembros de la OCDE).

Sería fácil asumir que en los siguientes cinco años ya no se requieren más reformas estructurales, que ya se hicieron las necesarias. Creo que no podemos “suponer” que la informalidad desaparecerá por sí sola y que la Reforma Laboral aprobada será suficiente para disminuir su tamaño (15 millones de mexicanos). En la lista de prioridades para aumentar el crecimiento potencial de México debe estar el combate frontal a la informalidad.

                *Director General GEA S.C.

                ecg@gea.structura.com.mx

                Twitter: @ernestocerv

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