Más allá de las reformas

COMPARTIR 
Ernesto Cervera Gómez 12/01/2014 00:02
Más allá de las reformas

Las reformas aprobadas en 2013 cambiarán, no tengo duda, la estructura de producción y crecimiento de nuestro país. Por medio de mayor flexibilidad en los mercados laborales, mayor competencia en sectores estratégicos (como el financiero y las telecomunicaciones), participación de empresas privadas en el sector energético y un mayor crédito a tasas competitivas para las empresas del país, México podrá crecer más y generar una mayor cantidad de empleos de los buenos (formales y bien remunerados). Pero eso, las reformas estructurales aprobadas, son sólo una condición necesaria para el desarrollo integral de México; no suficiente.

Cargamos todavía pesados lastres que hacen que nuestra economía sea todavía complicada y poco predecible. Tres temas oscurecen especialmente nuestro futuro: la inseguridad rampante, la corrupción descontrolada y nuestra incapacidad para plantear políticas de largo (muy largo) plazo en temas trascendentes como el desarrollo urbano y el desarrollo agropecuario. Desafortunadamente, para la resolución de estos temas no existe varita mágica que pueda modificar la situación actual con una simple reforma constitucional. Se requiere trabajar mucho y a marchas forzadas para revertir décadas de evasión y desinversión en todos y cada uno de los tres temas.

La inseguridad nos cuesta entre seis por ciento  y diez por ciento del PIB anualmente. Ese monto es lo que las empresas y las familias tienen que sobreinvertir para recibir un servicio que, en principio, debiera de ser provisto por el Estado con los recursos (impuestos) que ya pagaron los contribuyentes. Adicionalmente, están los costos de inversión (nacional o extranjera) perdida que no se deciden por México, precisamente por la inseguridad. Los expertos no dicen que resolver este problema tomará una década si realmente empezamos hoy. Diez años para generar una masa de 450 mil policías confiables (hoy tenemos 70 mil), un Ministerio Público transparente, un sistema judicial honorable y un sistema penitenciario que no “haga agua” cada fin de semana. Michoacán nos ha enseñado que con el Estado de derecho no se juega. Más vale empezar hoy.

La corrupción nos cuesta entre ocho por ciento y 12% del PIB anualmente. Desde la “pequeña mordida” cuando al pasarse un “alto”, pasando por la corrupción electoral y hasta la corrupción infame en las grandes licitaciones, nos convierte en un país poco atractivo para la inversión y, desafortunadamente, en un país con una productividad extremadamente baja. La creación de un ente autónomo “anticorrupción transexenal”, con “dientes” para castigar abusos es urgente. En todo caso, los expertos nos dicen que la verdadera solución en la materia está en la educación de los mexicanos y eso nos tomará, cuando menos, una generación. Más vale empezar hoy.

No hay estudios que nos digan cuánto nos cuesta mantener al campo mexicano en el rezago permanente y a las ciudades del país sin un rumbo definido. Mi percepción es que el costo es enorme. Tarde que temprano tenemos que aceptar que el desarrollo viable de nuestras ciudades en el largo plazo no puede basarse sólo en una prohibición (que las ciudades no se extiendan territorialmente) ni en visualizarse desvinculado del desarrollo rural. Necesitamos una visión urbana/rural interconectada de largo plazo. Tenemos que definir simultáneamente qué ciudades y qué campo queremos en 2050, qué infraestructura requieren y cómo hacer esto viable (para las familias, las empresas y el desarrollo del país). Eso nos hará competitivos y atractivos para todo tipo de inversión. Más vale empezar hoy.

Al mismo tiempo, tenemos que tomar una decisión viable de largo plazo para el campo mexicano. Ahí se concentra 80% de la pobreza del país, pero también ahí está la solución de muchos de nuestros problemas de seguridad alimentaria. La visión no puede limitarse a subsidios sucesivos (verdes o no) de corto plazo. También en el campo se requiere una visión valiente de largo plazo que, al margen de condicionantes ideológicos y dogmáticos, brinde una oportunidad de desarrollo rentable a las actividades primarias del país. Tenemos que transitar de una visión asistencialista a una de producción rentable. Más vale empezar hoy.

                *Director General GEA
                Grupo de Economistas y Asociados S.C.

                ecg@gea.structura.com.mx

                Twitter @ernestocerv

Comparte esta entrada

Comentarios