Ya toca: la inversión física debe empezar a fluir

A la comunidad financiera internacional le encanta invertir “financieramente” en nuestro país, no sólo por la estabilidad y el rendimiento...

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Ernesto Cervera Gómez 15/12/2013 00:18
Ya toca: la inversión física debe empezar a fluir

Durante las últimas dos décadas México ha observado tendencias opuestas en los dos componentes de su inversión extranjera. Por una parte, la inversión denominada de “cartera” o “financiera” ha mantenido un ritmo extraordinario, promediando 32 mil millones de dólares por año entre 2007 y 2013. Esa inversión se ha orientado, fundamentalmente, a la compra de bonos gubernamentales (20 mil millones de dólares al año) y a colocaciones en el exterior de emisiones públicas y privadas (12 mil millones de dólares al año).

No hay duda de que este tipo de inversión financiera ha sido un reflejo de la confianza de los inversionistas internacionales en el desempeño macroeconómico del país, que difícilmente podrían encontrar condiciones similares de estabilidad y de rendimiento en otras economías emergentes. Para nuestra economía también ha sido significativo el hecho de que esta inversión ha posibilitado una estabilidad pasmosa del tipo de cambio. De hecho, el peso mexicano es una de las tres monedas más estables en el mundo en la última década, lo que facilita notablemente la planeación de largo plazo para las empresas del país, en especial, para las que comercian intensivamente con el exterior.

Sin embargo, esta inversión de cartera también representa una problemática no apta para cardiacos que se vincula directamente con su volatilidad. Frente a contingencias internacionales, que nada tiene que ver con la estabilidad de México, esa inversión puede salir del país en cuestión de minutos. De ese tipo de eventos hemos tenido una dosis importante desde la crisis financiera internacional de 2008-2009. En ese sentido, a la comunidad financiera internacional le encanta invertir “financieramente” en nuestro país, no sólo por la estabilidad y el rendimiento, sino también porque es relativamente fácil entrar y salir.

Por su parte, la Inversión Extranjera Directa (IED) ha mostrado un desempeño, en el mejor de los casos, pobre en el mismo periodo. El promedio anual de Inversión Extranjera Directa asciende a sólo 23 mil millones de dólares entre 2007 y 2013, pero si se consideran sólo las nuevas inversiones (eliminando los pagos de dividendos y la depreciación de activos), esa cifra es de sólo 11 mil millones de dólares al año. Esa cifra nos ubica claramente por debajo de Brasil, Chile, Colombia y hasta Perú, y su nivel no refleja ni la escala ni las condiciones para ese tipo de inversiones en nuestro país.

Las causas de este nivel tan bajo de IED son evidentes. Los empresarios extranjeros se cansaron de observar cómo México desperdiciaba su estabilidad macroeconómica evadiendo los cambios estructurales para detonar un mayor crecimiento. Al mismo tiempo, las condiciones de inseguridad creciente, falta de competencia y corrupción rampante se convirtieron, paulatinamente, en el motivo por el que los corporativos decidían invertir físicamente en otras economías emergentes.

Con contadas excepciones, como la inversión en el sector automotriz en el centro del país, la IED en prácticamente todos los sectores de actividad se estancó esperando el sueño de los justos. El presente año se ha mostrado como una sacudida a ese statu quo, con siete reformas estructurales que hacen imposible mantener a México en la misma canasta que otras economías emergentes de menor escala, con mercados internos que no llegan ni a la mitad del mexicano y con un historial de estabilidad macroeconómica de menor envergadura que el nuestro.

Ya toca. Toca un crecimiento sustancial de la IED hacia nuestro país. Tan sólo del sector energético se pueden esperar nuevas inversiones (adicionales) por cerca de 10 mil millones de dólares anuales: la Reforma Energética tendrá impactos en el muy corto plazo. Si a esto se suman las inversiones esperadas en el sector de telecomunicaciones, vinculadas al interés por invertir en nuestro país ante la reforma en materia de competencia en ese sector, y las ya tradicionales del sector automotriz, 2014 podría significar, ahora sí, un año histórico de inversión.

                *Director General  de

                Grupo de Economistas y Asociados S.C.

                ecg@gea.structura.com.mx

                Twitter: @ernestocerv

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