Reducir pluris, clamor nacional

Quienes se oponen a la reducción de las pluris, anteponen el interés personal y partidario, al nacional.

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Enrique Villarreal Ramos 29/08/2014 01:28
Reducir pluris, clamor nacional

Al anunciar que el PRI propondrá una consulta popular para la reducción de los plurinominales, su presidente, César Camacho recordó que dicha propuesta fue un compromiso de campaña de Peña Nieto, y la justificó para reducir el gasto público, facilitar acuerdos, eficientar y mejorar la calidad del trabajo legislativo, “garantizando la pluralidad como valor inherente de la democracia”. La pregunta a consultar el próximo 7 de junio será: ¿estás de acuerdo en que se modifique la Constitución, para que se eliminen 100 de los 200 diputados federales plurinominales y los 32 senadores de representación proporcional?”.

El PRI deberá reunir antes del 15 de septiembre, más de un millón y medio de firmas, para solicitar al Congreso la realización de la consulta. Esta, se suma a la promovida por el PRD y Morena sobre la Reforma Energética (cada uno por separado), y a la panista, relativa al salario mínimo.  La reacción a la propuesta priista de sus rivales fue la esperada. La calificaron como “electorera” (para posicionarse), “distractora” y “golpeadora” (quitar reflectores a las otras consultas y evitar que prosperen), y “autoritaria” (reducir la pluralidad a favor del PRI)… Anticiparon que no prosperará: la reducción de las pluris es un tema prohibido de ser objeto de consulta popular, por ser “electoral”, tal como lo estipula el 35 constitucional.

Más allá del alegato jurídico que la Corte deberá dirimir, hay tres importantes diferencias entre las consultas de la izquierda y la priista. Primera: las interrogantes izquierdistas violentan principios constitucionales como es la legítima participación de la IP en la vida económica, es decir, atentan contra la esencia del capitalismo de Estado que nos rige. En cambio, la pregunta del PRI es relativa a las dimensiones del Congreso, a reducir el número de legisladores que llegan por “dedazo” partidario, pero no cuestiona el principio de democracia representativa. Segunda: las preguntas izquierdistas afectan a la rectoría del Estado, otro principio constitucional, ya que si se impide la participación del sector privado nacional y extranjero en el mercado energético, no se podrán explotar recursos que son vitales para los ingresos públicos. Por el contrario, la propuesta priista aspira a fortalecer al Estado, pues si se reduce el costo de la democracia, se podrán destinar más recursos para atender los candentes rezagos sociales. Tercera diferencia: mientras que las preguntas perredistas son muy polémicas, la consulta priista es ampliamente aceptada. Por ejemplo, en 2011 un conocido periodista entregó al Congreso cuatro millones de firmas que reprueban la existencia de pluris.

En gran medida la impopularidad de los legisladores se debe a que su elevado costo —cada uno recibe, sumando salario y otros “extras”, más de 300 mil pesos mensuales, sin incluir en esa cifra boletos de avión, bonos adicionales, etcétera—. No se corresponde a la utilidad requerida por la ciudadanía, que los ve como una “pesada carga”, como se califica a lo relacionado con los partidos y las elecciones (sólo el presupuesto del INE fue de más de 11 mil millones en 2014 y ahora pide 18 mil…).

No se trata sólo de dinero. Cuando imperaba un sistema autoritario los plurinominales justificaron su existencia para fortalecer a las minorías, al grado que en conjunto lograron ser mayoría y empujar la transición democrática.  Pero 200 pluris generan incentivos para el surgimiento de partidos-negocio, y lleguen arribistas de la política, más preocupados en el lucro personal, que en las minorías que dicen representar.

Así como más diputados no implican necesariamente mejor representatividad, más partidos no significan mayor pluralidad.

Entretelones

Felicidades a Excélsior Televisión por su primer año de vida.

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