Difícil reto para el PRI-DF

La izquierda está dividida, pero en la capital se encuentra el núcleo duro de sus electores.

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Enrique Villarreal Ramos 27/06/2014 01:50
Difícil reto para el PRI-DF

El pasado domingo tomó posesión como nuevo presidente del PRI capitalino Mauricio López, en sustitución de Cuauhtémoc Gutiérrez, quien está sujeto a investigación por supuestamente encabezar una red de prostitución. El nuevo dirigente reconoció que el instituto político “atraviesa un momento de redefiniciones y de cambio, para dejar de ser oposición y volvernos una opción, una alternativa para la ciudadanía… Hace tiempo que los capitalinos no se ven reflejados en la propuesta del PRI y no tienen claro a quiénes son a los que representamos”. Prometió  unidad, legalidad, ética y transparentar los recursos, y anunció que no se descartan las alianzas con otras fuerzas políticas para los comicios del próximo año.

En realidad la tarea es titánica, ya que el PRI capitalino ha estado desaparecido prácticamente desde que perdió el poder en 1997. Luego tuvo que enfrentar la resaca de la derrota presidencial de 2000 y desde entonces, exceptuando por algunos triunfos delegacionales, el partido ha dado la nota negativa en el DF por: la burocracia y los intereses corporativos; las divisiones y conflictos internos; el precario trabajo político y escasa formación de cuadros, las mediocres campañas y candidatos, la ausencia de propuestas y la desconexión con los movimientos sociales y la ciudadanía. En 2012 no se aprovechó el “efecto Peña Nieto”, entre otras cosas, por la actitud derrotista de su candidata a la jefatura de Gobierno, Beatriz Paredes, quien tuvo la oportunidad para obtener una importante votación y para crear bases sólidas para el trabajo partidista.

Ahora, con el PRI otra vez en la Presidencia de la República, con un gobierno que está moviendo al país con un ambicioso programa de reformas, y una vez que se ha desplazado la dirigencia corporativa del priismo capitalino, se crean condiciones favorables para su resurrección. Sobre todo, si se considera que la izquierda se encuentra dividida para las próximas elecciones y particularmente porque Morena ha optado por quemar sus mejores pertrechos en el DF, ante una supuesta facilidad para conseguir ahí el grueso de la votación que necesitan para alcanzar el 3%. Dados los enconos existentes entre obradoristas, bejaranistas, chuchistas, marcelistas, etcétera, actualmente se produce una situación de canibalismo político, que se agravará el próximo año.

De igual forma, es obvio, los priistas deberán aprovechar dos aspectos: 1) que en el DF siguen imperando problemas de carácter estructural (corrupción, inseguridad, crecimiento de la mancha urbana, entre otros) y 2) las fallas, deficiencias y, en general, el desgaste del gobierno de Mancera y las instituciones dominadas por los perredistas.

Toda esta problemática debe erigirse en temas de la agenda priista, pero no desde un punto de vista contestatario, sino convertirse en propuestas concretas. Por ejemplo, se debe rescatar la vieja demanda de la desconcentración de la capital (como parte de la Reforma Política) o luchar por la Cruzada Nacional contra el Hambre en el DF, boicoteada por el PRD.

La izquierda tiene su voto duro en el DF, que se caracteriza por ser hipercrítico y antigobiernista, y algunos sectores son intransigentes y radicales. Pero la mayoría de los ciudadanos son apartidistas, y pueden ser ganados a la causa priista, si ese partido es sensible a sus demandas y, en general, si asume una actitud abierta y plural, especialmente para establecer alianzas pragmáticas. Claro, la suerte general del PRI en las próximas elecciones dependerá, en gran medida, de lo logrado por el gobierno de Peña Nieto.

Entretelones

La diputada Purificación Carpinteyro deberá ser removida como secretaria de la Comisión de Comunicaciones; se perdió la confianza y la credibilidad.

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