Izquierda transnacional

En la “gira del espanto”, Zambrano se erigió en defensor de los intereses transnacionales.

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Enrique Villarreal Ramos 06/06/2014 01:03
Izquierda transnacional

Como parte de su lucha contra la Reforma Energética y del proselitismo con miras a las elecciones de 2015, el presidente saliente del PRD Jesús Zambrano y un grupo de legisladores llevaron a cabo una gira en Estados Unidos, reuniéndose con representantes del Congreso, de organismos financieros y empresariales, académicos, entre otros. El propósito del recorrido, según el propio dirigente perredista reconoció, fue espantar a los capitales extranjeros que deseen invertir en el sector energético. En Washington, concretamente, alertó a los inversionistas de “valorar los riesgos de venir a México”, ya que puede haber estallidos sociales: “Venimos a advertir a los que en el terreno energético están pensando que pueden ir a hacer el negocio de su vida, el que pueden estar arriesgando sus capitales”. Asimismo, les advirtió sobre la posibilidad de que en 2015 se realice una consulta popular para que el pueblo decida si se mantienen o no las inversiones extranjeras en energía.

Si se considera que los perredistas han defendido los intereses de Carlos Slim (en detrimento de millones de usuarios de telefonía), y han logrado postergar las reformas estructurales, particularmente la energética, no debe sorprender que les preocupe la seguridad de las inversiones transnacionales, en vez del interés nacional. Quienes se dicen “defensores del pueblo” no les ha importado que los consumidores sigan pagando altas tarifas telefónicas (por ejemplo, el roaming), a cambio de obstaculizar las leyes que buscan regular e incentivar la competencia en el ramo. Quienes han hecho del combate a la “privatización energética” su razón de ser, tampoco les interesa que la población pueda pagar menos por el gas y la electricidad. Quienes se dicen “adalides del antineoliberalismo” les preocupa la seguridad de la inversión extranjera. Quienes se “rasgan las vestiduras” y se enorgullecen de su “nacionalismo y antiimperialismo” promueven de facto una especie de bloqueo, similar al ejercido por EU contra Cuba, o al menos le dan un pretexto para no invertir en México, favoreciendo de pasada sus objetivos energéticos, ya que los estadunidenses serían los únicos beneficiados de los yacimientos del Golfo de México en caso de que no cuaje la apertura energética en nuestro país. Quienes se dicen “demócratas” deben recurrir al INE para evitar que se hagan fraude ellos mismos…

Estas incongruencias de la izquierda mexicana hacen inevitable la comparación con lo que acontece en Brasil. Cuando en Brasil multitudinarias protestas han opacado la euforia futbolera, aquí un puñado de gente se manifestó contra la Reforma Energética. Cuando en Brasil los gobiernos de izquierda han preservado una exitosa apertura energética, en nuestro país se empeñan en sabotearla. Cuando la misma izquierda reconoció el carácter ejemplar de la política brasileña contra el hambre, aquí rechaza la cruzada en el DF, única entidad donde no ha podido tener beneficiarios. Cuando los izquierdistas brasileños, entre otros, se oponen al Mundial de Futbol, en México la izquierda le asigna “máxima prioridad”…

Los problemas históricos de la izquierda han sido el dogmatismo, el sectarismo, el divisionismo, el canibalismo, el caudillismo, la incongruencia ideológica y política. La “gira del espanto” sirvió para darle aire a Bejarano, quien pretende vender cara su derrota dentro del proceso interno, aun a costa de la división, el debilitamiento y desprestigio del PRD, claro en beneficio de Morena.

Entretelones

Los reiterados chantajes panistas le hacen el juego a la “izquierda transnacional” y descenderán por el mismo tobogán electoral.

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